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Comentario de Tres sombreros de copa

Ionesco escribió de la obra: “Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura, tiene la ventaja de asociar el humor trágico, la verdad profunda, al ridículo, que, como principio caricaturesco, sublima y realza, ampliándola, la verdad de las cosas.”

Se trata de una de las obras clave, casi míticas, del teatro español del siglo XX. Escrita en 1932, de haberse estrenado en ese momento hubiera sido una de las obras pioneras del teatro europeo del absurdo. Pero se estrenó 20 años más tarde cuando el humor absurdo ya no era una novedad. Con todo, ha marcado una época en el teatro español contemporáneo.

 

1. Resumen.

 Acto primero.

Dionisio se dispone a pasar su última noche de soltero en la habitación de un hotel que él frecuenta. Antes de irse a dormir, se prueba los tres sombreros de copa que tiene preparados para la boda, pero ninguno le queda bien. En ese momento entra Paula en su habitación. Paula es una artista de cabaret ambulante que se ha enfadado con Buby (su novio) y huyendo de él se ha colado en la habitación de Dionisio. Éste al verla entrar se le ocurre hacerse pasar por artista. Como tiene los sombreros de copa en la mano, le dice a Paula que él es un famoso malabarista, Antonini. Ambos conectan desde el principio.

Buby insiste desde el pasillo en reconciliarse con Paula; por fin le dejan entrar y se reconcilian. En la habitación donde se aloja el resto de la compañía se organiza una fiesta a la que invitan a Dionisio.

 

Acto segundo

Han transcurrido dos horas. Paula, otras tres compañeras, Buby, Dionisio y otros grotescos personajes (como el Odioso señor, El astuto cazador o El anciano militar) bailan y se divierten. Los diálogos son absurdos, pero con bastante carga crítica. Dionisio se ha emborrachado y se encuentra feliz, liberado…, ahora se da cuenta del gran error que va a cometer casándose al día siguiente. Quiere ser feliz, como ahora lo está siendo.

Por su parte, Paula y Buby  nos descubren sus verdaderas intenciones. No fue casual la discusión y el irrumpir en la habitación de Dionisio. Todo estaba preparado, era un engaño para sacarle dinero. Paula tendría que enamorarle porque están pasando por serios problemas económicos. El problema es que Paula se enamora  de veras y no puede seguir adelante con el engaño.

Paula y Dionisio se quedan solos en la habitación. Hablan de amor y de pasar más tiempo juntos, pero la noche ha pasado y se dan cuenta de que ya son las seis de la mañana. Dionisio se pone nervioso porque tiene que prepararse para la boda. En ese momento, viene su futuro suegro, Don Sacramento y Dionisio esconde a Paula detrás de un biombo.

 

Acto ternero

La acción se desarrolla en la misma habitación. Ha pasado un minuto entre el acto anterior y éste. Entra don Sacramento. Le recrimina a Dionisio su actitud, el no haber contestado al teléfono en toda la noche (su hija está preocupada) y, además, le da instrucciones de cómo se debe a comportar cuando sea un hombre casado.

 

DON SACRAMENTO. La niña está triste. La niña está triste y la niña llora. La niña está pálida. ¿Por qué martiriza usted a mi pobre niña?…

DIONISIO. Don Sacramento… Ya se lo he dicho… Yo salí a la calle… No podía dormir.

DON SACRAMENTO. La niña se desmayó en el sofá malva de la sala rosa…

¡Ella creyó que usted se había muerto! ¿Por qué salió usted a la calle a pasear bajo la lluvia?…

DIONISIO. Me dolía la cabeza, don Sacramento…

DON SACRAMENTO. ¡Las personas decentes no salen por la noche a pasear bajo la lluvia…! ¡Usted es un bohemio, caballero!

DIONISIO. No, señor.

DON SACRAMENTO. ¡Sí! ¡Usted es un bohemio, caballero! ¡Sólo los bohemios salen a pasear de noche por las calles!

DIONISIO. ¡Pero es que me dolía mucho la cabeza!

DON SACRAMENTO. Usted debió ponerse dos ruedas de patata en las sienes…

DIONISIO. Yo no tenía patatas…

DON SACRAMENTO. Las personas decentes deben llevar siempre patatas en los bolsillos, caballero… Y también deben llevar tafetán para las heridas… Juraría que usted no lleva tafetán…

DIONISIO. No, señor.

DON SACRAMENTO. ¿Lo está usted viendo? ¡Usted es un bohemio, caballero!… Cuando usted se case con la niña, usted no podrá ser tan desordenado en el vivir. ¿Por qué está así este cuarto? ¿Por qué hay lana de colchón en el suelo? ¿Por qué hay papeles? ¿Por qué hay latas de sardinas vacías? (Cogiendo la carraca que estaba en el sofá.) ¿Qué hace aquí esta carraca?

 

Dionisio se ve obligado a cumplir con su obligación. Detrás del biombo, Paula ha escuchado toda la conversación y descubre la verdadera personalidad de Dionisio. Su amor es imposible y sus vidas están condenadas a llevar caminos separados. Todo ha sido el espejismo de una noche; tristes y melancólicos aceptan que tienen que separarse. Pero en un arranque de entusiasmo, antes de la partida, Paula cambia su semblante triste para regalarle a Dioniso el sombrero de copa dorado que usa en sus espectáculos. Curiosamente es el único que le queda bien, y con él puesto sale de escena para ir a la iglesia.

 

DIONISIO. ¡Yo haré algo extraordinario para poder ir contigo!… ¡Siempre me has dicho que soy un muchacho muy maravilloso!…

PAULA. Y lo eres. Eres tan maravilloso, que dentro de un rato te vas a casar, y yo no lo sabía…

DIONISIO. Aún es tiempo. Dejaremos todo esto y nos iremos a Londres…

(…)

PAULA. ¡Ya es de día, Dionisio! ¡Tengo ganas de dormir…!

DIONISIO. Echa tu cabeza sobre mi hombro… Duerme junto a mí…

PAULA. (Lo hace.) Bésame, Dionisio. (Se besan.) ¿Tu novia nunca te besa…?

DIONISIO. No.

PAULA. ¿Por qué?

DIONISIO. No puede hasta que se case…

PAULA. Pero ¿ni una vez siquiera?

DIONISIO. No, no. Ni una vez siquiera. Dice que no puede.

PAULA. Pobre muchacha, ¿verdad? Por eso tiene los ojos tan tristes…

(Pausa.) ¡Bésame otra vez, Dionisio…!

DIONISIO. (La besa nuevamente.) ¡Paula! ¡Yo no me quiero casar! ¡Es una tontería! ¡Ya nunca sería feliz! Unas horas solamente todo me lo han cambiado… Pensé salir de aquí hacia el camino de la felicidad y voy a salir hacia el camino de la ñoñería y de la hiperclorhidria…

PAULA. ¿Qué es la hiperclorhidria?

DIONISIO. No sé, pero debe de ser algo imponente… ¡Vamos a marcharnos juntos…! ¡Dime que me quieres, Paula!

PAULA. ¡Déjame dormir ahora! ¡Estamos tan bien así…!

 

2. Estructura

A pesar de ser una de las obras más innovadoras del teatro español de posguerra y de ser una de las primeras obras del teatro del absurdo, en cuanto a la estructura es del todo tradicional:

  • Dividida en tres actos que coinciden con los tres momentos de la acción: planteamiento, nudo y desenlace.
  • Se respeta la relación clásica espacio-tiempo y la acción transcurre en una sola noche y en el mismo lugar.
  • Hay una sola acción principal: la relación entre Dionisio y Paula, el resto de acciones secundarias carecen de interés y solo sirven para ilustrar la principal.

3. Personajes principales.

 

Dionisio.

 

Joven que lleva una monótona vida de pequeño burgués. Vive honradamente, trabaja como comercial, tiene novia formal y se va a casar con ella. La vida que le espera es igual de monótona y aburrida, dominada por la apariencia, el orden y la moral cristiana. Pero no es feliz y cuando descubre la verdadera felicidad es demasiado tarde.

 

DIONISIO. Sí. Ellos serían felices viendo que lo era yo. Pero dejémonos de tristeza, don Rosario… ¡Mañana me caso! Ésta es la última noche que pasaré solo en el cuarto de un hotel. Se acabaron las casas de huéspedes, las habitaciones frías, la gota de agua que se sale de la palangana, la servilleta con una inicial pintada con lápiz, la botella de vino con una inicial pintada con lápiz, el mondadientes con una inicial pintada con lápiz… Se acabó el huevo más pequeño del mundo, siempre frito… Se acabaron las croquetas de ave…

Se acabaron las bonitas vistas desde el balcón… ¡Mañana me caso! Todo esto acaba y empieza ella… ¡Ella!

 

DON ROSARIO. ¿La quiere usted mucho?

 

DIONISIO. La adoro, don Rosario, la adoro. Es la primera novia que he

tenido y también la última. Ella es una santa.

 

(acto segundo. En la fiesta:)

 

DIONISIO. Yo estoy borracho… Yo no quiero beber… Mi cabeza zumba… Todo da vueltas a mi alrededor… ¡Pero soy feliz! ¡Yo nunca he sido tan feliz…! Yo soy el caballo blanco del gran Circo Principal! (Se levanta y da unos pasos haciendo el caballo.) Pero mañana… mañana.

 

Paula.

 

Lleva una vida totalmente opuesta a la de Dionisio. La suya es desordenada, de moral relajada, en continuo cambio y siempre sujeta a las habladurías de la gente pues es un cantante de cabaret con la mala reputación que eso tiene en la época. Al igual que Dionisio desea cambiar de vida y, en cierto modo, anhela la tranquilidad y el orden de la vida de Dionisio. Para ella, el cambio, también llega tarde.

 

PAULA. Es preciso que nosotros seamos buenos amigos… ¡Si supiese usted lo contenta que estoy desde que le conozco…! Me encontraba tan sola…

¡Usted no es como los demás! Yo, con los demás, a veces tengo miedo. Con usted, no. La gente es mala…, los compañeros del Music-Hall no son como debieran ser… Los caballeros de fuera del Music-Hall tampoco son como debieran ser los caballeros… (DIONISIO, distraído, coge la carraca que se quedó por allí y empieza a tocarla, muy entretenido.) Y, sin embargo, hay que vivir con la gente, porque si no una no podría beber nunca champaña, ni llevar lindas pulseras en los brazos… ¡Y el champaña es hermoso… y las pulseras llenan siempre los brazos de alegría!… Además es necesario divertirse… Es muy triste estar sola… Las muchachas como yo se mueren de tristeza en las habitaciones de estos hoteles… Es preciso que usted y yo seamos buenos amigos… ¿Quieres que nos hablemos de tú…?

 

DIONISIO. Bueno. Pero un ratito nada más…

 

Don Rosario

Es el dueño del hotel. Es el que abre la obra junto a Dionisio y desde un primer momento está retratado como un personaje absurdo, inverosímil y ridículo. Pero es tratado por el autor con ternura. Se trata de una buena persona que, entre otras extravagancias, por ejemplo, se dedica a tocar la corneta a los huéspedes que no pueden dormir o que se arropa con ellos cuando están enfermos.

Don Sacramento

Representa el orden y la moralidad burguesa (fijémonos en el nombre). Aparece en la última escena para romper el sueño de libertad de Dionisio y devolverle a la realidad: se debe casar con mi  hija en pocas horas. Todo su discurso está plagado de imperativos (deberá, no podrá , tendrá) y alusiones al orden, la moral y buena apariencia.

Su intervención más recordada, y que mejor lo caricaturiza, es el absurdo alegato que hace de la decencia:

(…) las personas decentes no salen por la noche a pasear bajo la lluvia, las personas decentes deben llevar siempre una patata en los bolsillos, poner retratos de la familia en la pared, les deben gustar los huevos fritos para desayunar (… )

El Anciano Militar

Otro personaje retratado como grotesco y absurdo. Aprovecha su posición para llamar la atención de las muchachas del Music-hall, pero en realidad ellas son las que se provechan de él para sacarle dinero. Su comportamiento y su discurso (como el del resto de personajes relacionados con el orden y la burguesía) es absurdo y ridículo.

El odioso señor

Quiere acostarse con Paula y para ello le ofrece regalos y dinero. Representa la crítica al materialismo burgués. Se pasa toda su actuación repitiendo que es el hombre más rico de la provincia. Piensa que todo se puede conseguir con dinero.

 

3. Características del humor de la obra

Lo característico de esta obra es su humor absurdo, plagado de situaciones ridículas e inverosímiles o propias de comportamientos infantiles. También  el discurso se desarrolla con argumentos ilógicos y absurdos. Por tanto es un humor de carácter absurdo que se apoya tanto en el discurso ilógico como en la situación absurda.  Por ejemplo:

 

  • Humor en la situación absurda:

DIONISIO. ¿Qué le sucede?

DON ROSARIO. (Mirando debajo de la cama.) ¡Allí hay una bota!

DIONISIO. ¿De caballero o de señora?

DON ROSARIO. No sé. Es una bota.

DIONISIO. ¡Dios mío!

DON ROSARIO. Algún huésped se la debe de haber dejado olvidada… ¡Y esas criadas ni siquiera la han visto al barrer!… ¿A usted le parece esto bonito?

DIONISIO. No sé qué decirle…

DON ROSARIO. Hágame el favor, don Dionisio. A mí me es imposible agacharme más, por causa de la cintura… ¿Quiere usted ir a coger la bota?

DIONISIO. Déjela usted, don Rosario… Si a mí no me molesta… Yo en seguida me voy a acostar, y no le hago caso…

DON ROSARIO. Yo no podría dormir tranquilo si supiese que debajo de la cama hay una bota… Llamaré ahora mismo a una criada.

(Saca una campanilla del bolsillo y la hace sonar.)

DIONISIO. No. No toque más. Yo iré por ella. (Mete parte del cuerpo debajo de la cama.) Ya está. Ya la he cogido. (Sale con la bota.) Pues es una bota muy bonita. Es de caballero…

DON ROSARIO. ¿La quiere usted, don Dionisio?

DIONISIO. No, por Dios; muchas gracias. Déjelo usted…

DON ROSARIO. No sea tonto. Ande. Si le gusta, quédese con ella.

Seguramente nadie la reclamará… ¡Cualquiera sabe desde cuándo está ahí metida…!

DIONISIO. No. No. De verdad. Yo no la necesito…

DON ROSARIO. Vamos. No sea usted bobo… ¿Quiere que se la envuelva en un papel, carita de nardo?

DIONISIO. Bueno, como usted quiera…

DON ROSARIO. No hace falta. Está limpia. Métasela usted en un bolsillo.

(DIONISIO se mete la bota en un bolsillo.) Así…

DIONISIO. ¿Me levanto ya?

 

  • Humor en el discurso incoherente y absurdo.

DIONISIO. (Para romper, galante, el violento silencio.) ¿Y hace mucho tiempo que es usted negro?

BUBY. No sé. Yo siempre me he visto así en la luna de los espejitos..

DIONISIO. ¡Vaya por Dios! ¡Cuando viene una desgracia nunca viene sola!

¿Y de qué se quedó usted así? ¿De alguna caída?…

BUBY. Debió de ser eso, señor…

DIONISIO. ¿De una bicicleta?

BUBY. De eso, señor…

DIONISIO. ¡Como que a los niños no se les debe comprar bicicletas!.

¿Verdad, señorita? Un señor que yo conocía…

 

No faltan tampoco las situaciones en las que el humor ejerce una función crítica, normalmente censurando los convencionalismos de la vida burguesa, sobre todo representados en los personajes del Odioso señor y don Sacramento. Por ejemplo:

 

EL ODIOSO SEÑOR. Iré a verlos, para reírme un rato… Yo tengo abonado un proscenio… Siempre lo tengo abonado y veo siempre a las chiquitas que trabajan por aquí… Yo soy el señor más rico de toda la provincia…

BUBY. Ser rico… debe ser hermoso, ¿verdad…?

EL ODIOSO SEÑOR. (Orgulloso. Odioso.) Sí. Se pasa muy bien… Uno tiene fincas… Y tiene estanques, con peces dentro… Uno come bien… Pollos, sobre todo… Y langosta… Uno también bebe buenos vinos… Mis campos están llenos de trigo…

PAULA. Pero ¿y por qué tiene usted tanto trigo en el campo?

EL ODIOSO SEÑOR. Algo hay que tener en el campo, señorita. Para eso están.

Y se suele tener trigo porque tenerlo en casa es muy molesto…

BUBY. Y, claro…, siendo tan rico…, ¡las mujeres le amarán siempre…!

EL ODIOSO SEÑOR. Sí. Ellas siempre me aman… Todas las chiquitas que han pasado por este Music-Hall me han amado siempre… Yo soy el más rico de toda la provincia… ¡Es natural que ellas me amen…!

 

4. Interpretación de la obra

El título de la obra nos conduce al elemento de unión entre los dos mundos: el sombrero de copa, que es empleado como parte del traje de etiqueta de los caballeros, como tocado de las bailarinas del music-hall y como instrumento en los números de magia o juegos malabares. El sombrero de copa es el nexo de unión entre los dos mundos: Dionisio, como hombre previsor, se ha comprado dos para su boda, y su futuro suegro le regala un tercero. Sin embargo, ninguno de los tres le da la solemnidad que el protagonista busca (uno le hace la cabeza grande, otro le está pequeño y el tercero le hace cara de salamandra), los sombreros pierden su valor solemne y se convierten en un elemento de espectáculo, especialmente por el hecho de que ningún personaje de la compañía cree que se trata de un elemento del traje de etiqueta, todos creen que Dionisio es malabarista y juegan con sus sombreros. Al final Dionisio se ve obligado a asistir a la ceremonia con un sombrero “prestado” de la compañía.

 

En conclusión: Dionisio y Paula han buscado la felicidad por separado. Si antes de conocerse no la encontraron, juntos tampoco la conseguirán; su unión es imposible porque conciben la vida de formas muy diferentes. Paula representa el mundo del espectáculo, la libertad, la alegría, el mundo de la imaginación, el anticonvencionalismo, mientras que Dionisio representa al mundo burgués, aburrido, lleno de convencionalismos sociales. Pero ambos están enamorados y aburridos de sus respectivos mundos. La reflexión del espectador es que por mucho que ellos se distancien al final, aceptando su trágico destino, sus mundos no son tan diferentes, ambos son monótonos y en los dos hay falsedad y engaño. Dionisio vive aburrido en una casa de huéspedes de provincias, situación repetitiva que continuará pero en su propia casa cuando se case; y Paula lleva la vida monótona del espectáculo, de ciudad en ciudad, sin tener un lugar estable. Tanto Dionisio como Paula viven una existencia monótona y se sienten atraídos por el opuesto, ninguno se adapta a su ambiente, pero tampoco quieren llevar la vida del otro. ¿Cuál sería entonces la solución que nos propone la obra para este círculo vicioso? ¿Hay solución?

 

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