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El predicado nominal (II)

En el artículo anterior hemos aprendido a distinguir y analizar los casos básicos o principales que nos vamos a encontrar en las oraciones de predicado nominal. Pero es conveniente profundizar un poco más en aspectos de estas oraciones que nos ayudará a entenderlas mejor y así solventar las posibles dudas del análisis sintáctico.

1. Verbos semicopulativos

Hasta ahora solo hemos estudiado como copulativos los verbos ser, estar y parecer, pero hay una serie de verbos que también funcionan como copulativos, aunque no sin polémica pues para muchos gramáticos estos no son copulativos.

Se les llama así, porque normalmente forman oraciones de predicado verbal, pero cuando son computables por ser y/o estar se les considera copulativos. Nos referimos a verbos como:

 

Volverse, ponerse, quedarse, resultar, encontrarse….

 

Estos verbos, cuando funcionan como copulativos han perdido su significado propio y son solo el nexo entre el sujeto y el atributo.

 

1.1. ¿Cómo saber si se trata de un verbo semicopulativo?

Hay varias pruebas:

1ª) Sustituir el verbo por Estar (para la mayoría de ellos) o Ser (como en el caso de resultar). Ejemplos:

La película resultó entretenida (= La película fue entretenida)

El vecino se ha puesto triste (= El vecino está triste)

Mi hermano se encontraba mal (= Mi hermano estaba mal)

 

2ª) Ver que el atributo concuerda en género y número con el sujeto: Con esto evitamos ambigüedades que se pueden producir con la prueba 1ª. Por ejemplo:

 a) El hombre se volvió de espaldas

b) El hombre se volvió loco

 

En estas dos oraciones es posible la sustitución por está, veámoslo:

 a) El hombre se volvió está de espaldas

b) El hombre se volvió está loco

 

Pero la oración a) es de predicado verbal (el verbo conserva su significado) y la b) de predicado nominal ¿Cómo lo sé?, por la concordancia necesaria del atributo. En a) espaldas = femenino, plural,  no concuerda con hombre = masculino, singular.

La concordancia, en cambio, sí sucede en el ejemplo b).

Además si cambiáramos de género o de número el sujeto en las dos oraciones, solo el complemento de b), el atributo,  cambia necesariamente:

 a) El hombre se volvió de espaldas> Los hombres se volvieron de espadas > La mujer se volvió de espaldas

 b) El hombre se volvió loco > Los hombres se volvieron locos > La mujer se volvió loca

 

*Sin embargo, hay una prueba que nos valía para reconocer verbos copulativos. Me refiero a la sustitución por el pronombre LO. Ejemplos:

Juan es inteligente > Juan lo es

Juan resulta despreciable > Juan lo resulta

 

2. Oraciones copulativas ecuativas

Se llaman oraciones ecuativas a un tipo de oraciones copulativas formadas por el verbo ser. En estas el atributo no caracteriza al sujeto, como en las atributivas normales, sino que lo identifica. Por eso se llaman ecuativas, porque resuelven la ecuación A (sujeto) es  B (atributo). Ejemplos:

 

Luisa es profesora

Él es mi primo

Ella es la directora

Velazquez fue pintor de la corte

 

Los dos elementos A y B tienen el mismo valor semántico, de hecho si invirtiéramos el orden, lo que en una oración es el atributo podría ser el sujeto en otra. Ejemplo:

Juan es el médico

El médico es Juan

 Se mantiene, por tanto, el criterio de orden lógico de la sintaxis (Sujeto + verbo + complementos) para identificar el sujeto.

Por último, el atributo de una oración atributiva ecuativa ha de ser siempre un SN.

 

 

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