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Estudio de la poesía de San Juan de la Cruz

 

Juan Yepes y Álvrez nació en Ávila en 1542. Ingresó a los 21 años en la orden religiosa de los carmelitas. Emprendió la reforma de la orden carmelita en su rama masculina (igual que Santa Teresa de Jesús hizo con la rama femenina) con la renovación y fundación de monasterios, basados en los principios de austeridad y pobreza evangélicas. Rencillas y envidias dentro de la Orden lo llevaron a la cárcel. Murió en Ávila 1591.

 

Su obra literaria

San Juan de la Cruz es uno de los más grandes poetas en lengua castellana. Su poesía todavía se considera una extraordinaria expresión del sentimiento amoroso, independientemente de su contenido religioso-místico.

San Juan de la Cruz no busca el adoctrinamiento religioso con su poesía sino la transmisión verbal de una experiencia mística.

Su obra poética es, como decimos, sobresaliente, pero muy escasa (poco más de una veintena de composiciones)  y en ella debemos distinguir:

 

  • Poemas menores

Compuso cinco canciones, diez romances y dos glosas a lo divino que son también una bella y original manifestación de su experiencia espiritual. En esta poesía profana, se fijan algunos de los motivos y símbolos que empleará en su poesía mística.

 

Compuso, además, algunos otros versos de corte tradicional. Destacan obras como la Canción del pastorcico, escrito en cuartetos (11A11B11B11A, rima consonante), transmuta el amor entre un pastor y una pastora en amor divino;  o Tras un amoroso lance…, que desarrolla, en redondillas (8a8b8b8a, con rima en consonante), el tópico de la “caza” del amor. Evidentemente, también tratan el tema a lo divino, es decir, la amada es Dios y el amante, el alma del poeta.

 

Un pastorcico

Un pastorcico, solo, está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.

No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido,
más llora por pensar que está olvidado;

que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.

Y al cabo de un gran rato, se ha encumbrado
sobre el árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido de ellos,
el pecho del amor muy lastimado.

 

Tras un amoroso lance

Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino
tanto volar me convino
que de vista me perdiese

y con todo en este trance
en el vuelo quedé falto
mas el amor fue tan alto
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto subía
deslumbróseme la vista
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía

mas, por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto
y fui tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba

dije: No habrá quien alcance.
Abatíme tanto tanto
que fui tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera

esperé solo este lance
y en esperar no fui falto
pues fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.

 

 

  • Poemas mayores

Están inspirados en la versión a lo divino que, en el año 1575, hizo Sebastián de Córdoba de la poesía de Garcilaso. También por influencia de Garcilaso tomó como forma estrófica la lira para estas composiciones:

Cántico espiritual (40 liras)

Noche oscura del alma (8 liras)

Llama de amor viva (4 liras)

El Cántico espiritual es una versión libre del Cantar de los cantares bíblico. Tiene también similitudes con la lírica tradicional como poemas de amigo o las alboradas en las que la amada busca al amado.

En el Cántico espiritual, la esposa (el alma humana)  busca al esposo (Dios) preguntando a las criaturas y a la naturaleza en general. Cuando lo encuentra se consuma la unión (mística) tras un erótico diálogo amoroso. Todo el mensaje está envuelto en un contenido simbólico plagado de referencias culturales, de manera que lo que puede parecer un poema sencillo, está lleno de conocimiento muy difícil de desenmarañar (no en vano, el autor escribió un comentario para explicarlo).

La Noche oscura del alma es un poema narrativo-alegórico, con predominio del componente narrativo: una mujer abandona su casa para acudir a una cita amorosa en la que se une con el amado. La mujer es una transmutación del alma y el amado es Dios. Por tanto en el breve espacio de las ocho liras se desarrollan las tres etapas de la poesía mística: purgativa (liras1 y 2), iluminativa (3-5) y unitiva (6-8).

La Llama de amor viva es la composición l más lírica de todas. Se podría decir que en ella solo se expresa el gozo de la unión del alma con Dios. todo en ella es una exclamación gozosa del desposorio del alma con Dios. Cabe destacar también la innovación formal en esta composición el poeta añade un sexto verso a la lira, quedando la composición en 7a7b11C7a7b11C

Comentarios en prosa.

San Juan escribió comentarios en prosa de sus poemas mayores seguramente por dos razones: una explicar el complejo contenido simbólico que  y por otro , seguramente el poeta sintió la necesidad de justificar la finalidad del contenido en apariencia erótico de sus composiciones.

Estilo.

Ante la dificultad de expresar el amor a Dios, el poeta tiene que usar un lenguaje lleno de antítesis y paradojas y sobre todo de imágenes, alegorías, metáforas y símbolos (como ocurre en El cantar de los Cantares de la Biblia encuentra que para comunicar sus experiencias místicas lo mejor es tomar el amor humano como símbolo). Su poesía es de una perfección y lirismo inigualables.

 

Antología

Coplas del alma que pena por ver a dios

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero
que muero porque no muero.

I

En mí yo no vivo ya
y sin Dios vivir no puedo
pues sin él y sin mí quedo
¿éste vivir qué será?
Mil muertes se me hará
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero.

II

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir
y assí es contino morir
hasta que viva contigo.
Oye mi Dios lo que digo
que esta vida no la quiero
que muero porque no muero.

III

Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener
sino muerte padescer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.

IV

El pez que del agua sale
aun de alibio no caresce
que en la muerte que padesce
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero
pues si más vivo más muero?

La noche oscura

  En una noche oscura,

con ansias en amores inflamada,

(¡oh dichosa ventura!)

salí sin ser notada,

estando ya mi casa sosegada.

  A oscuras y segura,

por la secreta escala disfrazada,

(¡oh dichosa ventura!)

a oscuras y en celada,

estando ya mi casa sosegada.

  En la noche dichosa,

en secreto, que nadie me veía,

ni yo miraba cosa,

sin otra luz ni guía

sino la que en el corazón ardía.

  Aquésta me guïaba

más cierta que la luz del mediodía,

adonde me esperaba

quien yo bien me sabía,

en parte donde nadie parecía.

  ¡Oh noche que me guiaste!,

¡oh noche amable más que el alborada!,

¡oh noche que juntaste

amado con amada,

amada en el amado transformada!

  En mi pecho florido,

que entero para él solo se guardaba,

allí quedó dormido,

y yo le regalaba,

y el ventalle de cedros aire daba.

 El aire de la almena,

cuando yo sus cabellos esparcía,

con su mano serena

en mi cuello hería,

y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,

el rostro recliné sobre el amado,

cesó todo, y dejéme,

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado

 

Obras completas: http://www.mercaba.org/FICHAS/Santos/juandelacruz.htm

 

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