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Novela en el exilio

1. Introducción. Características generales de la literatura de posguerra.

El desarrollo de la literatura de posguerra está marcado por varios factores que la condicionaron con peculiaridades únicas. Los principales son:

Socioculturales: Y especialmente nos referimos a la censura, que por un lado impide la llegada de determinadas obras extranjeras y que, por el otro, condiciona los contenidos admisibles de las novelas que se escriben bajo el control de la dictadura (aunque esto último, paradójicamente, despertó la creatividad del novelista para hábilmente sortearla)

La Guerra: Que en el plano cultural significó una ruptura con la línea creativa precedente (recordemos la literatura intelectual y de vanguardia, de los años 30) para originar un casi “empezar de cero” en las letras españolas.

El Exilio: Muchos de los escritores españoles de éxito tuvieron que exiliarse una vez finalizado el conflicto por diferencias políticas con el bando vencedor. Su ausencia dejó un vacío irremplazable (hombres como Pedro Salinas, Luis Cernuda, Max Aub, R. P. de Ayala…)

2. La novela del exilio

Una de las trágicas consecuencias de la guerra fue la salida al exilio de cientos de miles de personas, entre las que se encontraban algunos de los novelistas más importantes del momento.

No podemos detenernos aquí, con el detenimiento que se merecería, en analizar la obra de estos autores exiliados, aunque sí haremos un breve repaso a los más destacados.

Habría que distinguir entre los escritores que iniciaron su carrera antes de la contienda y los que escribieron todo desde el exilio.

 

Al primer grupo pertenece Ramón J. Sender (1901-1982), autor de una extensa obra. El tema de la Guerra Civil y el del recuerdo de la patria perdida están presentes en buena parte de su producción. La guerra es tratada de modo simbólico entre una duquesa y su criado en El rey y la reina (1949). Quizá su obra más conocida sea Requiem por un campesino español (1960), en la que un sacerdote atormentado por el recuerdo del asesinato de un feligrés rememora la vida de éste hasta que es asesinado al comienzo de la guerra. También se ocupó con acierto de la novela histórica, La aventura equicional de Lope de Aguirre (1964), conquistador español que inspiró una película (Aguirre, la cólera de Dios).

Los otros nombres destacados que habían iniciado su creación antes de la guerra son Francisco Ayala, Arturo  Barea, Max Aub y Rosa Chacel

Francisco Ayala es conocido sobre todo por sus narraciones cortas, entre las novelas destacan Muertes de perro, En el fondo del vaso…

Arturo Barrea, recordado por lo que es ya un clásico contemporáneo, La forja de un rebelde, una trilogía de novelas de contenido autobiográfico

Max Aub, importante autor de narrativa y teatro. En la novela se ocupó sobre todo de la guerra civil (especialmente en un ciclo de cinco novelas recogidas bajo el título de El laberinto mágico)  y el momento histórico que precedió al conflicto (La calle de Valverde, sobre la dictadura de Primo de Rivera)

Rosa Chacel es autora de, entre otras, una extensa novela de contenido intelectual, La sinrazón y la celebrada Barrio Maravillas, basada en recuerdos personales.

De los novelistas que realizaron toda su producción en el exilio (cuya obra, en conjunto, ha tenido menos reconocimiento que la de los anteriores), cabe destacar a Manuel Andújar entre otros

 

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