Comentario de Las coplas a la muerte de su padre

Las Coplas son una elegía por la muerte del padre del poeta. La elegía es un género muy cultivado a lo largo de toda la Edad Media, con poetas como: Juan Ruiz, el Marqués de Santillana, Gómez Manrique y Fernán Pérez de Guzmán. Para aliviar la monotonía del tema, El Marqués de Santillana incorporó al género los recursos de la alegoría al modo italiano, llenando la obra de cultismos y haciendo acompañar de todo género de personajes, divinidades y mitos grecorromanos.

1. El Autor

Jorge Manrique nació en la Villa de Paredes  de Nava alrededor de 1440. Era familiar del Marqués de Santillana, y perteneció a una de las importantes familias de Castilla. Su tío, Gómez Manrique fue también un poeta muy popular y uno de los primeros autores dramaticos en castellano.
En la guerra civil de Castilla, entre los partidarios de Isabel y de Juana, luchó en el bando de la primera.  En uno de estos enfrentamientos encontró la muerte frente al castillo de Garci Muñoz  en el año 1479.
De Jorge Manrique, se conservan unas 40 composiciones, que fueron publicadas después de su muerte en dos cancioneros.
La mayor parte de su poesía es cancioneril, con el estilo, los tópicos y temas típicos de este tipo de composiciones (generalmente son poemas de amor, satírico-burlescas o doctrinales).
Su obra más conocida y que más ha trascendido, son las “Coplas a la Muerte de su Padre”, 1476. Un clásico de la literatura española. Fue conocida y admirada por poetas de su época y durante el Renacimiento y Barroco español, recibió el elogio de Quevedo o Lope de Vega.
La obra se compone de unas 40 coplas escritas en honor a su padre recién fallecido. Es la única obra de la época que ha sobrevivido al paso del tiempo. Hoy en día sigue siendo conocida y leída con frecuencia.

2. Resumen del contenido

Podemos diferenciar tres partes en la obra (aunque la obra originalmente no está dividida en partes).

1) De la estrofa I a la XIII: La vida en la tierra
Se inician con unas reflexiones generales sobre la vida, donde el poeta manifiesta ya su pesar por lo fugaz y lo rápido del placer y su trasformación en dolor, pena o tristeza. Se termina con la lamentación de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, siguiendo la tradición del tópico “tempus fugit”.
Después se pasa a la reflexión sobre la muerte. Para ello el poeta utiliza la alegoría sobre la vida que es como los ríos que van a dar a la mar (muerte). Cada minuto que pasa es un acercarse a la muerte. Y de una muerte que es igual para todos: ricos y pobres.

Seguidamente el poeta se ofrece a Dios. Se repite la idea de que todos los placeres y bienes en la Tierra son temporales y no valen cuando se les enfrenta con la muerte (estrofas IX a XIII)

2) De la estrofa XIV a la XXIV: La vida de la fama
Recuerda la vida de personajes famosos de su tiempo par destacar que ellos también murieron. Personajes como: reyes, nobles y válidos de la reciente historia de Castilla… que lo tenían todo y nada pudieron contra la llegada de la muerte.
Por un momento se abandona el pesimismo para destacar la sensualidad de las damas y el amor, pero se vuelve de inmediato a lo trágico recordando a los desaparecidos. Lo que hace Manrique en esta parte es emplear un conocido tópico literario latino: “Ubi sunt? = ¿a dónde fueron?”

3) De la estrofa XXV a la XL: La vida eterna
El último personaje recordado es su padre, al que dedica una hermosa elegía en esta última parte. De él destaca dos cualidades por encima de las demás: la bondad y la virtud. En la estrofa XXXV habla de la fama como mérito adquirido a lo largo de la vida y que permite al hombre no morir del todo. Finaliza el libro con un diálogo entre la muerte y don Rodrigo XXIV-XXXIX. Y una oración XL.

Esta parte es importante porque es una de las primeras veces que se emplea la idea de la Fama como virtud humana que te permite no morir del todo, estar vivo en el recuerdo. Esta idea será después fundamental en la literatura renacentista, por eso la importancia de esta obra como transición al Renacimiento.
La conclusión final es que para el hombre hay tres vidas.
– La vida en la Tierra: mortal y pasajera (efímera y fugaz)
– La de la fama: mas larga (en el recuerdo que dejamos) pero no eterna
– La eterna: la verdadera que se gana en el cielo después de morir.

3. Temas
Manrique recoge los principales temas de la tradición medieval pero los da un enfoque nuevo. Los principales son:

  • La fortuna

Para la mentalidad medieval – heredera en cierto modo de la tradición clásica- la fortuna guiaba el destino del ser humano, o sea, el azar lo que se escapa al control humano y depende más de las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Evidentemente, esta visión un tanto pagana del devenir de la vida estaba integrada en la tradición cristiana de los “designios divinos”, es decir: hay que aceptar con resignación lo que Dios dispone porque se escapa a nuestro control y conocimiento. Esta idea esta presente en las coplas, pero sin el fatalismo que otros autores solían ofrecer.

  • La muerte

También tema clásico en unos siglos (XIV y XV) en los que las pestes y las guerras llenaban los campos de cadaveres. Sin embargo, Manrique lo afronta sin patetismo, como algo naturaly humano.

  • La fama

Una de las ideas o temas de las coplas más conocido: Manrique – aunque no es el primero, esta idea ya la encontramos, por ejemplo, en el prólogo a los Milagros de nuestra señora de Berceo- defiende la idea de que junto con la muerte terrenal y la vida eterna celestial existe la “vida de la fama”, esto es, que nuestro legado si ha sido honorable nos perpetuará en el recuerdo de las siguientes generaciones. Como que no morimos del todo y nuestro legado nos mantiene vivos en el recuerdo de las gentes. En las coplas pone como ejemplo a su padre, quien gracias a su comportamiento honroso y sus hechos heroicos se mantiene vivo en el recuerdo (siglos más tarde Unamuno defenderá una idea similar al afirmar que él como autor seguirá vivo en sus personajes y en la mente de los lectores que los descubran).

  • El tiempo

Para el hombre de la Edad Media, el presente no existe, es algo fugaz y el pasado es una sucesión de presentes que por tanto también es fugaz e inasible, por tanto, solo el pasado es auténtico y verdadero. Este tópico conocido como Tempus fugit esta presente en las coplas. ¡Quien no recuerda el famoso verso de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”!… Por cierto, ¿no sigue aún viva esa idea?

  • El mundo

El mundo visto como algo malevolo, “valle de lágrimas”, lugar de dolor y de paso para acceder a la vida verdadera, la eterna. El tópico era conocido como “De comtenptu mundi” o mundo despreciable.

4. Forma y estilo
La versificación utilizada es la llamada Copla de Pie Quebrado o manriqueña en honor a su tío Gómez Manrique. Se trata de una estrofa de 6 versos: dos versos octosílabos y un tercero de cuatro sílabas. El poeta los une en grupos de doce, que riman en consonante, de la siguiente manera: 8A8B4c 8A8B4c 8D8E4f 8D8E4f. Aunque en el verso corto de 4 sílabas es en ocasiones irregular de manera que hay estrofas en las que este verso tiene cinco sílabas.
Recurrir a este metro fue original y revolucionario (se podría decir) en una época en la que estaba de moda la imitación de las formas grecolatinas y para asuntos serios y sentenciosos se recurría al verso largo y la afectación expresiva – o exceso de retórica- . Sin embargo, Manrique emplea un versos ligeros como el octosílabo y el tetrasílabo para un tema serio, y lejos de la expresión compleja y recargada de recursos, en cambio, apuesta por una expresión más espontanea, un léxico y una composición cercanos, sin los latinismos semánticos y gramaticales tan comunes en sus coetáneos como Santillana o , sobre todo, Juan de Mena.
El recurso estilístico más importante de las coplas es la alegoría. Las más recordadas aparecen en la primera parte.
Pero junto a este recurso encontramos otros muy recurrentes en la obra como:

  • Los paralelismos y anáforas: “como se pasa la vida/ como se viene la muerte”; “¡Qué amigo de sus amigos/ que señor para criados/ y parientes”
  • Las expresiones exhortativas: imperativos y expresiones sentenciosas que dan rotundidad y aplomo al texto que recordemos es una elegía: “avive el seso y despierte”, “Recuerde el alma dormida”, etc.
  • El empleo de la primera persona del plural que da naturalidad al texto al tiempo que sirve para implicar al lector en el contenido del mismo.
  • Las composiciones bimembres: “el linaje y la nobleza”; “criados y parientes”, etc.
  •  Los símiles y metáforas.

4.1 Los tópicos literarios de Coplas a la muerte de su padre

La obra se elabora, en buena medida, en torno a tópicos literarios de tradición clásica y muy usados en la literatura medieval. El tópico es, literalmente, “lugar común” y se refiere  a temas recurrentes que se utilizan en una determinada época literaria. Los nombre de los tópicos se escriben en latín y los principales de las coplas son:

  • Tempus fugit `el tiempo se escapa´ . La vida es temporal y pasajera.
  • Ubi sunt? `dónde están´. Recuerdo y alabanza de personajes célebres que, a pesar de su fama,  han sucumbido ante la muerte.
  • Carpe diem `aprovecha el momento´. Disfruta del momento de que el paso del tiempo acabe con todo.
  • Contemptus mundi `desprecio del mundo´. El mundo es un “valle de lágrimas” lleno de dolor y solo paso previo de la vida verdadera en el cielo.
  • Memento mori `recuerda que momirás´
  • Vanitas vanitatis `inutilidad de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte´
  • Captatio benevolentiae `atraer la atención y buena predisposición del lector o espectador´
  • Quotidie morimur  `proximidad de la muerte´

Buena parte de estos recursos podemos encontrarlos en la primera copla:

 

Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte

 

Captatio benevolentiae

contemplando

cómo se pasa la vida,

 

Tempus fugit 

cómo se viene la muerte

tan callando,

 

Quotidie morimur

cuán presto se va el placer,

cómo después, de acordado,

da dolor;

 

 

Vanitas vanitatis

 

 

Pero son contantes en toda la obra todos los tópicos mencionados, más ejemplos:

 

XVI

¿Qué se hizo el rey don Juan?

Los infantes de Aragón

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán,

qué fue de tanta invención

como trajeron?

 

Ubi sunt? 

II

Pues si vemos lo presente

cómo en un punto se es ido

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por pasado.

No se engañe nadie, no,

pensando que ha de durar

lo que espera,

más que duró lo que vio

porque todo ha de pasar

por tal manera.

 

 

Contemptus mundi

Quotidie morimur

Tempus fugit 

Carpe diem 

 

5. Estudio de la obra
¿En qué consiste la importancia y la originalidad de las Coplas de Jorge Manrique, si el género, los temas, los recurso y la misma forma métrica habían sido muy utilizados durante todo el s. XV?Posiblemente, en primer lugar por el acierto en la forma estrófica utilizada por el autor. Pocas veces unas palabras y un ritmo poético se han unido tan magistralmente al pensamiento. Parecía inevitable la acumulación de nombres y nombres de todos los lugares y épocas de la historia para ejemplificar la caducidad de la vida; sin embargo, Manrique se queda con sólo siete nombres importantes además pertenecientes al tiempo del poeta o al inmediatamente anterior. Y además cuatro de los siete personajes seleccionados no se les cita por su nombre: sólo se les alude en su desgracia, para que el lector piense por sí mismo lo que calla el poeta.Tras los personajes históricos ejemplares le llega su momento al Maestre, su padre y objeto de la elegía. Con él se alcanza el punto de máxima humanización. La muerte está presente en toda la parte central de la composición. Con breves y sugerentes imágenes, menciona el poeta a los efectos destructores de la muerte. Nada se puede hacer contra ella, ni siquiera prevenir su llegada, pues la muerte siempre se acerca”tan callando.
La última parte del poema, la elegía al Maestre completa y da sentido a la meditación sobre la muerte de las dos primeras partes.

6. Conclusiones
Se considera a las coplas – al igual que La Celestina- como una obra de transición entre la literatura medieval y la renacentista. Dos son las razones que lo explican: el tema de la fama, tan propio de la literatura renacentista; y el estilo, sencillo, directo, ameno y sincero, en un momento donde la poesía se llenaba de artificios conceptistas.
Manrique en esta obra supo expresar el dolor por la perdida de su padre por medio de la poesía, o lo que es lo mismo: usó la poesía para expresar emociones y sentimientos personales como sucede en la literatura moderna. Esta circunstancia es quizá la que mejor explica el valor que tiene aún hoy en día la obra.

 

Bibliografía empleada:
• Portal dedicado al poeta en la web materialesdelengua.com
Obras completas en cervantesvirtual.com
• Deyermond, A. Historia de la literatura española I, Barcelona, Ariel, 1985.
• Díaz Castañon, C. (Ed) Coplas a la muerte de su padre, Madrid, Castalia, 2006.

 

ANTOLOGÍA DE TEXTOS

I

Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando,

cuán presto se va el placer,

cómo después, de acordado,

da dolor;

cómo, a nuestro parecer,

cualquiera tiempo pasado

fue mejor.

II

Pues si vemos lo presente

cómo en un punto se es ido

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por pasado.

No se engañe nadie, no,

pensando que ha de durar

lo que espera,

más que duró lo que vio

porque todo ha de pasar

por tal manera.

III

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir;

allí van los señoríos

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos,

y llegados, son iguales

los que viven por sus manos

y los ricos.

IV

Dejo las invocaciones

de los famosos poetas

y oradores;

no curo de sus ficciones,

que traen yerbas secretas

sus sabores.

A aquél sólo me encomiendo,

aquél sólo invoco yo

de verdad,

que en este mundo viviendo

el mundo no conoció

su deidad.

V

Este mundo es el camino

para el otro, que es morada

sin pesar;

mas cumple tener buen tino

para andar esta jornada

sin errar.

Partimos cuando nacemos,

andamos mientras vivimos,

y llegamos

al tiempo que fenecemos,

así que cuando morimos

descansamos.

(…)

XI

Los estados y riqueza

que nos dejan a deshora,

¿quién lo duda?

no les pidamos firmeza,

pues son de una señora

que se muda,

que bienes son de Fortuna

que revuelven con su rueda

presurosa,

la cual no puede ser una

ni estar estable ni queda

en una cosa.

(…)

XV

Dejemos a los troyanos,

que sus males no los vimos

ni sus glorias;

dejemos a los romanos,

aunque oímos y leímos

sus historias.

No curemos de saber

lo de aquel siglo pasado

qué fue de ello;

vengamos a lo de ayer,

que también es olvidado

como aquello.

XVI

¿Qué se hizo el rey don Juan?

Los infantes de Aragón

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán,

qué fue de tanta invención

como trajeron?

¿Fueron sino devaneos,

qué fueron sino verduras

de las eras,

las justas y los torneos,

paramentos, bordaduras

y cineras?

(…)

XXV

Aquél de buenos abrigo,

amado, por virtuoso,

de la gente,

el maestre don Rodrigo

Manrique, tanto famoso

y tan valiente;

sus hechos grandes y claros

no cumple que los alabe,

pues los vieron,

ni los quiero hacer caros

pues que el mundo todo sabe

cuáles fueron.

XXVI

Amigo de sus amigos,

¡qué señor para criados

y parientes!

¡Qué enemigo de enemigos!

¡Qué maestro de esforzados

y valientes!

¡Qué seso para discretos!

¡Qué gracia para donosos!

¡Qué razón!

¡Qué benigno a los sujetos!

¡A los bravos y dañosos,

qué león!

XXVII

En ventura Octaviano;

Julio César en vencer

y batallar;

en la virtud, Africano;

Aníbal en el saber

y trabajar;

en la bondad, un Trajano;

Tito en liberalidad

con alegría;

en su brazo, Aureliano;

Marco Atilio en la verdad

que prometía.

XXVIII

Antonio Pío en clemencia;

Marco Aurelio en igualdad

del semblante;

Adriano en elocuencia;

Teodosio en humanidad

y buen talante.

Aurelio Alejandro fue

en disciplina y rigor

de la guerra;

un Constantino en la fe,

Camilo en el gran amor

de su tierra.

(…)

XXXIII

Después de puesta la vida

tantas veces por su ley

al tablero;

después de tan bien servida

la corona de su rey

verdadero:

después de tanta hazaña

a que no puede bastar

cuenta cierta,

en la su villa de Ocaña

vino la muerte a llamar

a su puerta,

XXXIV

diciendo: “Buen caballero,

dejad el mundo engañoso

y su halago;

vuestro corazón de acero,

muestre su esfuerzo famoso

en este trago;

y pues de vida y salud

hicisteis tan poca cuenta

por la fama,

esfuércese la virtud

para sufrir esta afrenta

que os llama.

XXXV

“No se os haga tan amarga

la batalla temerosa

que esperáis,

pues otra vida más larga

de la fama gloriosa

acá dejáis.

Aunque esta vida de honor

tampoco no es eternal

ni verdadera,

mas, con todo, es muy mejor

que la otra temporal

perecedera.

XXXVI

“El vivir que es perdurable

no se gana con estados

mundanales,

ni con vida deleitable

donde moran los pecados

infernales;

mas los buenos religiosos

gánanlo con oraciones

y con lloros;

los caballeros famosos,

con trabajos y aflicciones

contra moros.

XXXVII

“Y pues vos, claro varón,

tanta sangre derramasteis

de paganos,

esperad el galardón

que en este mundo ganasteis

por las manos;

y con esta confianza

y con la fe tan entera

que tenéis,

partid con buena esperanza,

que esta otra vida tercera

ganaréis”.

XXXVIII

“No tengamos tiempo ya

en esta vida mezquina

por tal modo,

que mi voluntad está

conforme con la divina

para todo;

y consiento en mi morir

con voluntad placentera,

clara y pura,

que querer hombre vivir

cuando Dios quiere que muera

es locura.

XXXIX

“Tú, que por nuestra maldad,

tomaste forma servil

y bajo nombre;

tú, que a tu divinidad

juntaste cosa tan vil

como es el hombre;

tú, que tan grandes tormentos

sufriste sin resistencia

en tu persona,

no por mis merecimientos,

mas por tu sola clemencia

me perdona”.

 

XL

Así, con tal entender,

todos sentidos humanos

conservados,

cercado de su mujer

y de sus hijos y hermanos

y criados,

dio el alma a quien se la dio

(en cual la ponga en el cielo

en su gloria),

que aunque la vida perdió

dejonos harto consuelo

su memoria.

 

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4 comentarios

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  1. yo robin ni nu ni nu ni nu ni

    • Jota peleteiro el 26 febrero, 2016 a las 9:43
    • Responder

    Ehhh un moco

  2. Las coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre ha sido uno de los mejores textos que he leido en mi vida, como cuenta esto es maravilloso.

  3. Este modo de componer, supone unos valores, que, actualmente perdidos en pro de difamaciones, faselsedad y otras lindezas, recupera la fe en la humanidad, aunque inmersa en veleidades tan ligeras, pasajeras y perversas. Sì, poco queda a estas alturas de este espìritu gentil. Molestan los hijos, estorban los viejos y solo por un instante los jòvenes son apreciados, por ser fuente de placeres hefìmeros e inconstantes. Hemos caìdo tan bajo que, un poeta de esta talla pasa desapercibido en un mundo que no calla, de ficciòn enloquecido. Yo, que por suerte, apremiado de nostalgia busco en las letras el consuelo de lo verdadero, levanto al viento un suspiro, que espero llegue hasta el cielo. Pues al decir de Manrique que tan cierta es la muerte, para todos, ventaja lleva el creyente por su fe, pues al fin y al cabo, quieras o no, naces llevando una baraja y tendràs que jugar sin descanso, hasta el dìa llegado, que te cubra la mortaja.

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