Los orígenes de la novela en la Edad Media

Los orígenes de la novela en la Edad Media

El origen de la novela en la Edad Media debe  a dos vías que confluyeron en la novela de ficción, estas son:

1. La prosa histórica

Se inicia con el empleo de la prosa  romance en castellano con Alfonso X (1221-1284). Al desmembrarse la escuela creada por el rey se abre la veda para la anarquía compositiva y la inclusión de pasajes inventados más o menos  novelescos o de ficción. Más tarde en el s. XIV se produce una transición hacia una prosa histórica que incluye pasajes novelescos, interpretados, ficticios como sucede en la Crónica de Castilla de finales del s XIII compilada a partir de textos épicos, y dónde se ficcionalizan directamente parlamentos puestos en boca de reyes o pasajes históricos enteros. Algo similar a lo que sucede en la Crónica de O campo o Crónica General de Florián de O´Campo (1541), fuente de inspiración novelesca a la que acudió el mismo Cervantes

 La Historiografía del s. XIV  se centra mas en la crónica de personajes relevantes de la época: Crónica de Juan II; Crónica de Álvaro de Luna de Pedro López de Ayala (1333-1407), que en la narración acontecimientos históricos. Por este camino de la mayor ficcionalización de hechos y personajes históricos llegamos al año 1433 y la Crónica Sarracina o del Rey Rodrigo, de Pedro del Corral. Obra con la que estamos ya en el terreno de la novela histórica.

 2. La Novela de Caballerías

Las novelas de caballerías son la otra fuente del nacimiento de la novela medieval.  Arranca el género con Historia Regiunn Britaniae de Geoffrey de Monmouth (1135-1138) que se trata de una obra narrativa pero que está escrita en pareados octosílabos de origen latino. Es la historia de los reyes de Britania que se inicia con la conquista del legendario Bruto (descendiente del troyano Eneas) que da nombre a la isla (Bretaña, frente al antiguo de Albión).

En la Hª aparece el mítico líder Arturo, que defiende la isla y realiza importantes conquistas en Galia. Efectivamente existió en el s.VI un caudillo llamado Arturo que combatió contra los sajones, pero que en ningún caso alcanzó la gloria ni tenía las dotes que le atribuye Monmouth. A partir de esta obra, Arturo y su corte, con Merlín, los caballeros, ets., adquieren una tremenda popularidad.

 En 1155 el clérigo Wace la traduce al francés con el nombre de Roman de Brut . Añadió (como era normal en los traductores medievales) nuevos pasajes algunos de los cuales son de los mas celebrados de la leyenda artúrica, como la mesa redonda o la selva de Broceliande donde se retira Merlín. Se crea ya la base sólida de la futura novela caballeresca.

 Por su parte en la Península Ibérica, en esos años se despierta un interés por la historia antigua. La Primera obra relacionada con materia antigua es el Roman de Alexandre (Besancon, 1130), que en España se adapta en cuaderna vía (Libro de Alexandre)

 Entre 1170 y 1181 Chretien de Troyes autor de obras celebres del ciclo artúrico como Ivain, Lancelot, Perceval (que incorpora el argumento del misterio del Grial), en las que se fijan las dos formas de componer:

  • Una de origen primitivo: el caballero tiene que participar en aventuras que permiten resolver un problema que se plantea al principio.
  • Otra inventada por él: el procedimiento de la búsqueda o quete. El caballero se dirige a un mundo misterioso en busca de una persona u objeto perdidos.

 En la obra Chretien los escritores posteriores ya disponen de un modelo que imitar y poder así desarrollar el género. Chretien además hace distinción entre materia (componente novelesco de las avernturas) y sentido (interprestacion doctrinal de la obra)

 La posterior evolución del s. XII fue la de cambiar el octosílabo latino por la prosa que permite una mayor flexibilidad narrativa de los argumentos. También en el s. XII aparecen las primeras novelas caballerescas de carácter puramente fantástico_

 En el s. XIII el ciclo artúrico está del todo consolidado con La Vulgata (1230) compuesta por Historia del Grial, Merlín, Lancelot, La demanda del Grial y la Muerte de Arturo. Se consolida el empleo de la prosa  y se entrecruzan historias, varios argumentos, miscelánea de aventuras, etc.

 En España el ciclo se inicia con las novela del Caballero Zifar de mediados del siglo XIV. Su continuador es el  Amadís de Gaula (1506) de Garci Rodríguez de Montalvo quien consolida las bases del género en España. El resto de novelas caballerescas se puede decir que son una copia de la estructura fijada en el amadís (tradición de la historia antigua y la novela artúrica, episodios moralizantes, selva de aventuras). La otra obra destacada por la mesura de su fantasía es Tirant Lo Blanch de Joel Martorell.

 

Bibliografía:

  • Deyermond, A. Historia de la literatura española I, Barcelona, Ariel, 1985.

 

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