Introducción a la poesía ascética y mística

1. Introducción

Durante el siglo XVI se produce la aclimatación definitiva de los versos italianos en la poesía española. El maestro de esta tarea es, como sabemos, Garcilaso de la Vega. La nueva poesía culta italianizante utiliza versos endecasílabos y heptasílabos, y se inspira en temas mitológicos y en los principios del neoplatonismo amoroso.

Dentro de esta poesía surgen dos corrientes:

  • Una de inspiración propiamente italiana, o petrarquista: esta es más sensual y sonora. La inspiración es amorosa, emplea sobre todo la égloga, el soneto y la canción, y siguen la línea marcada por Garcilaso
  • Otra de inspiración clásica u horaciana: es más sobria, prefiere la lira y otras composiciones de verso corto, los temas son morales y religiosos (aunque enmascarados en un marco amoroso), y el tipo de composición preferido es la oda.

Sin embargo, no se trata de corrientes estrictamente enfrentadas. La oda fue empleada originalmente por los seguidores de la primera, y los temas morales-religiosos de los segundos se nutren de la sensualidad y el tono amoroso propio de la poesía petrarquista. Con todo, la primera corriente fue representada por la llamada Escuela sevillana, liderada por Fernando de Herrera, y la segunda se conoce como Escuela salamantina de Fray Luis de León.

El siglo XVI fue el de la aclimatación de la poesía culta italianizante, como decimos, pero también, paradójicamente fue el del resurgir de las canciones populares recopiladas en un buen número de cancioneros: Vergel de amores (1551), Cancionero de Upsala (1556), Flor de enamorados (1562). Más tarde, la generación que nace en torno a 1560 de Lope, Góngora, etc.,  llevará el género a una fase de esplendor en el Barroco. Al mismo tiempo resurge el romance como composición apreciada por poetas cultos. Es lo que llamamos Romancero nuevo. Se agrupan en colecciones que incluyen los tradicionales anónimos y los nuevos con autor conocido como: Romances nuevamente sacados de historias (1551) agrupado por Lorenzo de Sepúlveda o el Romancero historiado (1584), Lucas Rodriguez.

En este panorama vamos a ocuparnos de otro de los subgébneros poéticos que afloran en el XVI: la poesía religiosa, en la que destacan las figuras de fray Luis de León y San Juan de la Cruz. Además de estos dos autores capitales, la poesía religiosa aflora en cancioneros a lo divino, que mezclan la lírica tradicional, la poesía cortesana medieval en octosilabos y los metros italianos (destacado es el cancionero: Obras de Boscán y Garcilaso trasladadas en materias cristianas y religiosas -1575- de Sebastián de Códoba).

2. Origen y clasificación de la poesía mística

El segundo renacimiento español, esto es, la etapa del reinado de Felipe II, en la que España se “cierra” al exterior y lidera la contrarreforma es una época de gran religiosidad (se publicaron durante el Siglo de Oro más de tres mil obras religiosas). Las obras religiosas se catalogan en dos grandes grupos: las ascéticas, que eran guías didácticas y venían de la tradición medieval; y las místicas nacidas en el Renacimiento.

El estudioso Juan Luis Alborg ha establecido la siguiente cronología  para la literatura religiosa del Siglo de Oro:

  • Hasta 1500: Etapa de traducción y difusión de obras europeas.
  • 1500 – 1560: Asimilación de Eckhart, Ruysbroeck y Kempis. Aparición de antecedentes españoles como Francisco de Osuna y Fray Hernando de Talavera.
  • 1560 – 1600: Época de los grandes místicos: Fray Luis, San Juan y Santa Teresa.
  • Siglo XVII: Etapa de decadencia, carente de originalidad. El principal representante fue Miguel de Molinos.

Para Sáinz Rodríguez la división no debe centrarse en la cronología sino en los tipos de mística, que para él son:

  • Afectiva: Contemplación afectiva de la naturaleza en la línea de San Francisco de Asís. Predomina lo sentimental y sensorial sobre lo intelectual. Es seguida especialmente por franciscanos y agustinos como Fray Luis.
  • Escolástica: Es la propia de dominicos y jesuitas, quienes a su vez siempre miraron con recelo la mística que defendía la interiorización de la religión, idea que la acercaba a luteranos y erasmistas. Predomina lo intelectual: la divinidad se alcanza siguiendo  principios  doctrinales metafísicos. 
  • Ecléctica: Mezcla elementos de las dos anteriores. Es la propia de autores como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

 

Por último, Menéndez  Pelayo realizó una clasificación por escuelas según las ódenes religiosas en las que profesaron los autores:

  •  Ascetas dominicos, el principal autor es Fray Luis de Granada
  • Ascetas y místicos franciscanos: San Pedro de Alcántara, Fray Juan de los Ángeles, Fray Diego de Estella,  etc..
  • Místicos carmelitas: San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, etc
  • Ascetas y místicos agustinos: Fray Luis de León, Pedro Malón de Chaide, etc.
  • Ascéticos y místicos jesuitas: San Francisco de Borja, Juan Eusebio Nieremberg, etc.
  • Clérigos seculares y laicos: Juan de Valdés y Miguel de Molinos. 

 

 

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