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Los cambios semánticos

Las palabras de una lengua están en continuo cambio, a veces parece inapreciable, pero se mueven. Por ejemplo, del latín al castellano el léxico sufrió una evolución fonética, pero también semántica. De este modo, palabras que en latín tenían un significado concreto en castellano pasaron a tener otro relacionado, o no, con el primitivo.

 

Los factores que explican los cambios semánticos son variados y complejos. Se suelen agrupar según su clase: causas históricos, psicológicos, lingüísticas y sociales.

 

  • Factores históricos: La realidad cambia y con ella el significado de las palabras que se especializan y adaptan a esos cambios. Por ejemplo, la palabra mediodía que designaba las 12h de la mañana y solía ser la hora de comer. Más tarde la hora de comer se retrasó hasta las 14-15h actuales, pero el término mediodía se asocia a la hora de la comida igualmente.
  • Factores sociales: El significado de las palabras se modifica porque la apreciación que la sociedad tiene del significado de un término ha cambiado y dicho significado se amplía a más realidades o se reduce de un significado más general a uno particular. Por ejemplo, la palabra latina secare significaba genéricamente “cortar” y ha reducido su significado en segar “cortar la hierba o la mies”
  • Factores psicológicos: Los hablantes tienden a sustituir palabras que consideran ofensivas o desagradables, lo que conocemos por tabúes, por otras socialmente aceptables o eufemismos: Regulación de empleo por despidos, defunción por muerte, cese de negocio por cierre o ruina, etc.
  • Factores lingüísticos: Generalmente motivados por la asociación de términos que aparecen juntos (elipsis), o bien con el usos de recursos expresivos como  la metáfora y la metonimia principalmente.

 

Una vez analizadas los factores, faltaría por examinar cómo se producen los cambios. Son  tres los  procesos principales  que intervienen en la realización de los cambios de significado de las palabras.

 

  • Extensión del significado: Una misma palabra se aplica a más conceptos o realidades.
  • Reducción o restricción del significado: Al contrario del anterior, un término restringe su significado a menos realidades de las que designaba en su origen.
  • Sustitución: La palabra pasa a significar algo totalmente distinto. Aquí intervienen procesos concretos, principalmente:

La metáfora

La metonimia

La elipsis

La etimología popular

El tabú y el eufemismo

 

En resumen, son procesos bastante lógicos, todo se reduce a que: o bien se amplía el significado de la palabra, o bien se limita o , y es el cambio más profundo, se cambia, y lo que designaba a una cosa pasa a designar otra. Veámoslo más detenidamente.

 

1. Cambios por extensión [factores sociales e históricos].

Por ejemplo, la palabra latina passer significa “gorrión”, pero dio pájaro, ampliando su significado. Lo mismo sucedió con palabras como caballo que en su origen, sólo significaba caballo de trabajo o dinero que era una tipo concreto de moneda y ha pasado a ser un término genérico.

 

2. Cambios por restricción [factores sociales e históricos].

Es lo que sucedió con la palabra labrar  “cultivar la tierra” que procede del latín laborare en un principio significa “trabajar”. O con colgar que significaba “colocar”, como su doblete, y ahora sólo significa “suspender”.

Este proceso de restricción de significado ha propiciado la existencia de los dobletes léxicos, es decir, con variaciones fonéticas se conservan las dos palabras una con el significado originario y otra con el especializado (normalmente porque uno de ellos es un cultismo que se ha incorporado al idioma más tarde). Ejemplos:

concilio/concejo

estricto/estrecho

plano/ llano

operar/obrar

rápido/raudo

 

3. Cambios por sustitución [Factores psicológicos y lingüísticos].

Consisten en que una palabra pasa a designar algo totalmente diferente de lo que en un principio significaba. Bárbaro originariamente significaba “extranjero”. Hoy quiere decir `salvaje, cruel´. A veces el nombre de una cosa es sustituido por el nombre de otra cosa por la semejanza o la relación  que el hablante establece entre ellas. Con todo ello, una palabra adquiere nuevos significados y se produce así el fenómeno de la polisemia.

En los cambios semánticos por sustitución están motivados por factores sociales, psicológicos y lingüísticos y se realizan mediante recursos expresivos  como: la metáfora, la metonimia, la elipsis, la etimología popular y el eufemismo.

 

  • Metáfora [Factores lingüísticos]: Una palabra de significado A adopta un significado B en virtud de su semejanza con A, por ejemplo la falda de la montaña que se refiere a la parte baja de la montaña, que tiene forma de falda y que además por situación estaría situada (como la prenda de vestir) después del tronco (el resto de la montaña, que por cierto también tiene pico. Más ejemplos: 

 Hoja de papel, ojo de la cerradura,  cuello de botella,  pie de lámpara, boca del metro, ser un manitas, un lince, un burro…, tren de vida,  hilo de discusión, ríos de tinta, ríos de sangre, pirata informático, navegar (internet)

 

  • Metonimia [Factores lingüísticos]: La relación entre los términos se apoya en la contigüidad de las realidades que designa cada uno de ellos. Esta contigüidad puede ser del tipo “la parte por el todo” (Deja ver tu cara por aquí), “el objeto por el usuario” (Los taxis están en huelga), etcétera. Ejemplos:

Un rioja,  el guitarra, el botones, cabezas de ganado,  un kleenex, un colacao, lío de faldas, fuga de cerebros, el espada (torero), etc.

 

  • La elipsis [Factores lingüísticos]: Normalmente se trata de sintagmas con estructura [sustantivo + adjetivo] en los que el adjetivo se asocia a la realidad referida y pasa a nombrarla en sustitución del otro termino (en el fondo es un proceso de economía lingüística, acortar los términos). Por ejemplo: cigarro puro que es el cigarro sin papel pasó directamente a puro (aunque hoy día como sabemos subsisten ambos términos); o tarjeta postal se reduce a postal.

 

  • Eufemismo y Tabú [Factores lingüísticos]: Los tabúes son las palabras que hacen referencia a temas estigmatizados por una cultura y, por tanto, son consideradas de mal gusto. Suelen referirse a cinco temas fundamentales: el sexo, lo escatológico, el mundo laboral y de la economía, la muerte y la enfermedad, la religión y lo sobrenatural. Los eufemismos sustituyen a la palabra tabú por otro término no está estigmatizado. Así, mucha gente utiliza los eufemismos partes íntimas por órganos sexuales; hacer aguas mayores por defecar; pasar a mejor vida por morir; o el maligno por el Diablo. Otros ejemplos:

 

Ciego > invidente

Loco > demente

Cáncer> enfermedad terminal

Manicomio > clínica psiquiátrica

Mendigo > indigente

Criada > empleada del hogar, asistenta,

Mear > orinar

 

  • La etimología popular (en la mayoría de los casos se trata de palabras no aceptadas en la norma por ser vulgarismos) [Factores sociales]: Puede producir un cambio tanto en la forma como en el significado de la palabra al relacionarla erróneamente con otro término semejante en la forma: destornillarse de risa por desternillarse de risa. Mas ejemplos:

 

Albóndiga > álmondiga

Croqueta> cocreta

 

 

 

2 comentarios

  1. Emilio

    Muy buen artículo. Como siempre, acertado. Gracias por el material.

    1. Mario López Asenjo

      Muchas gracias a ti por usarlos. Y, claro, por estas palabras que son las que animan a seguir trabajando

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