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Transición al Renacimiento: la literatura del siglo XV

1. Lírica del s. XV

La poesía culta vive en el siglo XV un importante crecimiento. Varias son las razones que justifican este renacer, pero especialmente habría que fijarse en las  de carácter  histórico. En este siglo prácticamente se ha finalizado la reconquista y los reinos cristianos, sin  el problema de la guerra, pueden dedicarse más al recreo y a las artes. Además, entre la nobleza se prestigia el cultivo de la literatura, algo fundamental en una época donde solo los nobles y los eclesiásticos saben leer y escribir. Son muchos los nobles que se dedican a la poesía, desde reyes como Juan II o miembros de la alta nobleza como el Marqués de Santillana, o Jorge Manrique (que estudiaremos mas adelante).

Todos estos factores explican el florecimiento de la poesía culta durante el siglo.

1. 2. Influencias:

Se distinguen tres vías principales de entrada para la lírica culta:

  • La influencia de la literatura trovadoresca francesa (“la gaya ciencia”) en temas, estilo y en general un gusto por lo elaborado y la retórica rebuscada.
  • La literatura italiana por medio de autores como Dante y Boccaccio
  • Y la literatura clásica (Quintiliano, etc…)

1.3. Temas

El tema principal es el Amor. Pero debemos matizar que es éste un amor especial, responde al tópico sobre el amor dominante en la época y que se conoce como amor cortés.

El tópico del amor cortés se inicia entre los siglos XI y XII y llega hasta el XVI cuando gracias a Garcilaso (bajo la influencia italiana de Petrarca) es reformulado.

El amor cortés es una idealización de la amada a la que se identifica con Dios (amada=Dios; amante=siervo). La dama es un ser idealizado e inalcanzable al que el enamorado se dedica en cuerpo y alma. El amor produce felicidad, pero como este amor es imposible de realizar, al mismo tiempo provoca en el enamorado dolor y sufrimiento. Siempre es un amor no realizado por varias razones: en primer lugar, normalmente la dama está casada; segundo, para que el amor cortés pueda existir debe mantenerse en pura idealización, porque así siempre será puro.

La consecución del amor supondría el matrimonio y en ese caso la dama debe someterse al varón, seguir unas normas sociales y morales y dejaría de ser libre y por tanto, el amor puro (con distancias es parecida a la idea del amor del Romanticismo). Resumiendo:

  • Es un amor entre personas nobles
  • La amada es un ser perfecto
  • Es un amor frustrado y no correspondido, se fundamenta en la locura de amor del amante y el rechazo de la dama.
  • No se espera trato sexual y si se busca no se consigue.
  • Es un amor trágico
  •  Es una simulación del amor divino: Amada-Virgen-Dios

En cuanto a sus características formales, destacan:

  • Uso de la alegoría y (en menor medida) los acertijos como recursos estilísticos principales
  •  Las estrofas que predominan son la copla de pie quebrado (Manrique)/ Y la redondilla.

Junto al amor otros temas destacados de la poesía del s. XV son:

  • Satírico-burlescos
  • La muerte que se aborda en dos vías: 1) como una reflexión filosófico-moral; 2) en forma de elegía, como un homenaje a un ser querido perdido.
  • El destino y la suerte
  • Temas clásicos y de mitología.
  • Poesía religiosa

1.4. Lírica culta y cancioneros.

Antes de nada, recordemos que  prácticamente hasta el siglo XV la lírica culta peninsular se escribía en gallego-portugués que era la lengua de prestigio para la lírica con autor conocido. Por tanto, no fue hasta este siglo cuando los poetas abandonaron el uso del gallego-portugués que fue sustituido a partir de ahora por el castellano (por ejemplo en el siglo XIII, el rey Alfonso X escribió en castellano sus obras en prosa y en gallego sus poemas, porque era, como decimos, la lengua de prestigio para la lírica)

Los cancioneros eran, como vimos en el tema anterior, “antologías” donde se recogían una selección de los poemas de diferentes autores. Podríamos decir que ésta era la principal forma de publicación para la poesía en una época donde el papel era muy caro y las posibilidades de publicación estaban al alcance de muy pocos.

En general toda esta poesía es muy artificiosa, pensada para el lucimiento del poeta y con un exceso retórico que sorprende al lector. Los temas, recordemos, que mas se repiten son el amor cortés, la muerte que se trata o bien como  reflexión filosófica, o como hecho concreto, individual en forma de elegía. Otros temas: el rechazo del mundo y la fortuna (es decir el destino, la suerte)

 Cancioneros mas importantes:

Cancionero de Baena(1445) (primer cancionero que incluye composiciones en castellano)

Cancionero General ( 1511)

Cancionero de Stuñiga (1463)

2 Autores destacados.

Iñigo Hurtado de Mendoza, El Marqués de Santillana

Nacido en Carrión de los Condes en 1398, llegó a ser el más poderoso señor feudal de su época. Representa los valores del ideal cortesano pre-renacentista que son  la pluma y la espada; es decir es soldado y escritor. Conoce la poesía italiana, de Dante y de Petrarca, a la que imita en varias de sus obras ( Comedieta de Ponza, Infierno de los enamorados). En esta línea italianizante, el Marques de Santillana fue el primer escritor en componer sonetos en castellano ( Cuarenta sonetos escritos al itálico modo), pero sin lograr acomodar el castellano al ritmo del soneto. Hubo que esperar hasta Garcilaso de la Vega para que el uso del soneto se popularice.

Ha alcanzado más fama por sus poesías ligeras (lírica popular), como Canciones y dezires y, especialmente, Las Serranillas. Es autor además del primer tratado de crítica literaria en español, la Carta proemio al Condestable Pedro de Portugal (que es una síntesis de las principales características formales de la poesía de su tiempo, un documento de mucho valor actualmente para el estudio de dicha poesía) y de obras de tipo didáctico-moralista a la manera de Séneca, como el Diálogo de Bías contra Fortuna, Proverbios o Refranes que dicen las viejas tras el fuego.

Sin duda, fue uno de los mejores poetas del siglo XV. Falleció en 1458.

Juan de Mena

Nacido en Córdoba en 1411, donde vivió hasta los 23 años, estudió en Salamanca y, al servicio del cardenal Torquemada, viajó  a Roma , en donde su formación se complementa con el influjo humanista. Despues entró a trabajar en la corte de Juan II, primero como secretario y traductor de textos latinos, hasta ser nombrado cronista oficial del reino.

En su época fue el poeta culto más reconocido (y lo siguió siendo hasta al menos mediados del siglo XVI, cuando con la irrupción de Garcilaso y la nueva poesía italianizante cambiaron los gustos de lector). Compartió amistad con el marqués de Santillana, al que dedicó una de sus obras. Murió en un accidente de caballo en Torrelaguna (provincia de Madrid) en 1456.

Su obra:

Es autor de una de las más importantes obras de la épica culta medieval, el Laberinto de la Fortuna o “Las Trescientas”, en la que con un lenguaje muy simbólico (por influencia de Dante) refleja la influencia de Dios en la vida humana. La obra está dedicada a Juan II y el argumento cuenta como el rey cae del carro de y va a dar al palacio de la Fortuna, allí se encuentra con las ruedas de la fortuna: dos paradas (el pasado y el futuro) y la del centro (que representa al presente) en constante movimiento. El poema continúa con la reflexión sobre el destino, el repaso a la historia de Castilla y , finalmente, la presentación del monarca Juan II como el líder que ha de guiar el destino del país.  La obra está escrita en una lengua culta y latinizante (a imitación de las grandes creaciones clásicas), cargada de recursos como el hipérbaton, la alegoría, los juegos conceptuales, simbolismo, etc; y se compone de casi trescientas coplas de arte mayor (de ahí su sobrenombre). Sin duda, se trata de uno de los mejores poemas medievales españoles.

Destacan otras tres obras mayores: Comentario a la Coronación (1438), en honor al marqués de Santillana y La Iliada en romance (1442). Escribió además numerosas obras de tono más popular, cancioncillas de amor y galanteo, etc, más fáciles de leer y de gusto popular. Se le ha atribuido la Crónica de Juan II, pero parece que no fue el autor.

Jorge Manrique.

Jorge Manrique nació en la Villa de Paredes  de Nava alrededor de 1440. Era familiar del Marqués de Santillana, y perteneció a una de las importantes familias de Castilla. Su tío, Gómez Manrique fue también un poeta muy popular y uno de los primeros autores dramaticos en castellano. 

En la guerra civil de Castilla, entre los partidarios de Isabel y de Juana, luchó en el bando de la primera.  En uno de estos enfrentamientos encontró la muerte frente al castillo de Garci Muñoz  en el año 1479.

De Jorge Manrique, se conservan unas 40 composiciones, que fueron publicadas después de su muerte en dos cancioneros.

La mayor parte de su poesía es cancioneril, con el estilo, los tópicos y temas típicos de este tipo de composiciones (generalmente son poemas de amor, satírico-burlescas o doctrinales).

Su obra más conocida y que más ha trascendido, es Coplas a la Muerte de su Padre (1476). Un clásico de la literatura española. Fue conocida y admirada por poetas de su época, y durante el Renacimiento y Barroco español, recibió el elogio de Quevedo o Lope de Vega.

La obra se compone de unas 40 coplas escritas en honor a su padre recién fallecido. Es la única obra de la época que ha sobrevivido al paso del tiempo. Hoy en día sigue siendo conocida y leída con frecuencia.

3. Teatro Medieval

En España durante la Edad Media, la producción teatral medieval fue muy reducida y se limita a escenas religiosas. En realidad, el primer escritor que podemos caracterizar como dramático es Gómez Manrique (1412-1491), autor de la Representación del Nacimiento de Nuestro Señor, que se inscribe aún dentro de la tradición medieval.

El auténtico despertar del teatro se debe a un autor de finales del siglo XV, Juan del Encina (1468-1529), quien se acerca ya a los nuevos gustos y formas renacentistas e inicia una auténtica tradición de piezas de teatro sin función religiosa. Destacan sus églogas, diálogos protagonizados por pastores.

Pero, por encima de todas las composiciones teatrales destaca La Celestina, una obra de alcance universal y que junto con las coplas de Manrique marca la transición entre la literatura medieval y la renacentista. La estudiaremos con más detalle en otro apartado.

 

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