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Comentario de La tesis de Nancy

1. Sobre el autor

Ramón J. Sender (1901-1982) es autor de una extensa obra narrativa y posiblemente el novelista más destacado del exilio español de posguerra. El tema de la guerra civil y el del recuerdo de la patria perdida están presentes en buena parte de su producción. La guerra es tratada de modo simbólico entre una duquesa y su criado en El rey y la reina (1949). Quizá su obra más conocida sea Requiem por un campesino español (1960), en la que un sacerdote atormentado por el recuerdo del asesinato de un feligrés rememora la vida de éste hasta que es asesinado al comienzo de la Guerra Civil Española. Trató la novela de humor con La tesis de Nancy  (1962). Y también se ocupó con acierto de la novela histórica, La aventura equicional de Lope de Aguirre (1964), conquistador español que inspiró una película Aguirre, la cólera de Dios.

La  recepción de la obra de Sender siempre ha suscitado polémicas. Fue aplaudida por su compromiso y calidad literaria en tiempos de la República, y silenciada tras la Guerra Civil durante el franquismo. Vuelve a ser reconocida tras la muerte de Franco  gracias a los  estudios de destacados críticos como Torrente Ballester,  Minik,  Alborg…, lo que contribuyó a que recuperara el favor del público.

Valga como ejemplo la autorizada opinión de Eduardo Mendoza, uno de los mejores narradores actuales, respecto a la recepción y trascendencia  de la obra de Sender: “Siempre he pensado (de una manera bien inútil, por cierto, puesto que las cosas sucedieron de otro modo y ya nada tiene remedio) que Sender estaba llamado a ser el gran novelista español del siglo XX, el heredero de Valle-Inclán, Baroja y Galdós. No lo pudo ser: exiliado al término de la guerra civil, su existencia nunca fue un hecho decisivo en el panorama literario español” (nota preliminar, en SENDER, R. J.: Imán, Barcelona, Círculo de Lectores, 1996).

  • El ciclo Nancy. Unos cuantos años después del gran éxito de La tesis de Nancy (más de 200.000 ejemplares vendidos), en concreto 12 años después, R.J. Sender convierte a Nancy en un ciclo novelado con 4 nuevas obras: Nancy, doctora en gitanería y Nancy y El Bato Loco, (ambas de 1974), Gloria y vejamen de Nancy (1977) y Epílogo a Nancy (1979). Éstas no alcanzaron ni la calidad ni el éxito de la primera, pero sí cumplieron con su misión humorística para el deleite de sus seguidores.

Comentario de La tesis de Nancy

2. Descripción de la obra

La tesis de Nancy es una novela de humor. La intención del autor es clara al respecto cuando hace suya  la conocida expresión del prólogo del Quijote de que ” hacer reír es tarea de discretos”.

Se trata  de una novela epistolar y la autora de las cartas es Nancy, una joven estudiante americana de lenguas románicas que viene a España, concretamente hasta Alcala de Guadaira (Sevilla),  para realizar su tesis doctoral sobre las costumbres y la cultura españolas. Sus experiencias con la cultura andaluza son puestas por escrito en cartas que envía a su prima Betsy de Pensilvania. Y Ramón J. Sender entra en la ficción novelesca como un amigo de Betsy que conoce por ésta las cartas y, como las encuentra interesantes, decide traducirlas al castellano y publicarlas. El autor, por tanto, echa mano de un recurso que antes había empleado Cervantes: presentar al verdadero autor de la novela como un simple traductor o recopilador de textos reales escritos por un tercero. Evidentemente, es solo un recurso que dota de veracidad al contenido de la novela.

3. Resumen

La tesis de Nancy es un libro de burlas contra personajes esteriotipados: el terrateniente caciquil, el gitano aprovechado, el señorito burgués inútil, el viejo verde, la americana tontorrona, etc.


Carta I. Subida a la Giralda

Cuenta las primeras experiencias de Nancy con la realidad española. En esta carta conocemos a las personas que comprenden el mundo por el que se mueve Nancy. Estos son principalmente: Mrs. Dawson, su amiga holandesa Elsa y los gitanos. También la alta aristocracia entra en escena cuando el Marqués de Estoraque  invite a Nancy y sus amigas a comer en su casa.

Nancy tiene dificultades para comprender todas las palabras ya que  muchas de ellas no aparecen en el diccionario. Son palabras  y expresiones de uso regional, coloquial,  de jerga o del habla gitana, que, como es lógico, no comprende. Además, llega a la conclusión de que la gente es poco cooperativa pues cada vez que pregunta una duda de gramática o léxico a alguien, el individuo se niega a contestar (resulta evidente la intención caricaturesca del autor).

Concluye la carta con la acción que le da título: Nancy, acompañada por los gitanos, sube a la Giralda a caballo. 

Carta II. Fiesta Gitana

Nancy, junto con su mejor amiga Elsa, empieza a alternar con los gitanos. Tanto la fascinan que decide que su tesis tratará del folclore y de la cultura gitana. El problema vuelve a ser la dificultad en la comunicación: no comprende la mayor parte de las palabras que emplean los gitanos.

Elsa tiene un novio gitano, Curro. Nancy, como chica pragmática que es, decide que la mejor manera de conocer el mundo gitano es yendo de la mano de uno de ellos. Por tanto, sin tener en cuenta los sentimientos de su amiga, consigue enamorar a Curro e iniciar una relación con él. A partir de ahora, los avatares de Curro y Nancy serán el hilo  argumental que dote de cierta unidad al resto de las cartas.

Carta III. Problema en el cine.

Curro y Nancy van al cine y allí tienen un incidente. Un tipo trata de ” meter mano” a Nancy y le toca el muslo. Curro en un ataque de celos increpa al hombre y se monta un escándalo que acaba en el juzgado. El del cine tiene que pedir perdón y negar ante el juez que tuviera malas intenciones con la joven.  El episodio da ocasión para ofrecer una visión crítica de la justicia y de las actitudes machistas y donjuanescas tan típicamente españolas.  

En la carta de nuevo hay un sinfín de nuevas referencias a confusiones lingüísticas y términos de lengua gitana.

Cartas IV  Tuinas y V Las excursiones

Curro introduce a Nancy en el mundillo de los toros. Además de este tema, Nancy hace una documentada exposición de Tartesos y la mitología respecto a los orígenes de los gitanos hispanos.

La pareja continúa con su idilio y van de excursión a Doñana. Pese a su empeño, Curro tiene que aceptar por dos veces el tener que pasar la noche en habitaciones separadas; de nuevo, como en la carta III, hay una burla del mito de la virginidad, el machismo y las arcaicas tradiciones.

Carta VI El abejorrito rubio.

La carta vuelve a tratar el tema de los celos y las posturas machistas (entendido como típicamente gitano y/o español). En esta ocasión el causante del problema es un poeta conocido como El abejorrito rubio que galantea a Nancy en un bar. Curro explota de celos y la cosa termina con amenazas entre los dos contrincantes, pero sin llegar a las manos.

En la segunda parte de la carta, Curro tiene que ausentarse por unos días y ante el temor de que el nuevo enamorado de Nancy la corteje, la esconde  en casa de unos familiares  y la mantiene vigilada. A su regreso Nancy y él tienen una fuerte discusión por culpa de un tonto malentendido. Veamos: por la ventana de Nancy acudía cada día y a la misma hora un abejorro (pero de verdad, no el poeta del bar), esto llega a conocimiento de Curro, pero cree que se trata del poeta enamorado (la confusión es demasiado forzada para provocar el malentendido cómico, nos parece). El consiguiente ataque de celos de Curro está a punto de acabar en desgracia hasta que se aclara la situación (conviene señalar que este recurso humorístico de las confusiones y malos entendidos, ya sean lingüísticos o situacionales, son, como vemos, una constante en la obra).

Carta VII El patio, la rivalidad y el pozo encantado

En una fiesta, Nancy conoce a Soleá, una muchacha que por un desamor se había intentado suicidar tirándose a un pozo. Desde entonces, todos piensan que el pozo está encantado y concede los deseos que le pidas.

Curro y Nancy cuentan a sus amigos sus planes futuros que pasan por  el matrimonio. El problema es que Curro no quiere ir a EE.UU.  y no deja de criticar el modo de vida americano. Nancy por su parte confiesa a Betsy que para nada tiene intención de casarse; está con Curro porque necesita hacer su tesis, él es quien mejor le puede mostrar el mundo gitano, le resulta exótico, es atractivo…, diversos  motivos, pero no se lo ha tomado tan en serio como para casarse.

Carta VIII Nancy y la flor

De nuevo los temas de la carta son la virginidad, los celos, el donjuanismo español ridículo y el machismo. Curro y Quin (así se llama el abejorrito rubio) se vuelven a encontrar, pero esta vez, lejos de continuar con la rivalidad, hacen las paces y Curro, más tranquilo, le aclara a Quin la situación: quiere a Nancy pero no se va a casar con ella porque no era virgen cuando la conoció. Concretamente dice que ” ha perdido la flor”.  Nancy, que estaba escuchando a escondidas la conversación,  no entiende la reflexión (y de nuevo el equívoco esta en la expresión empleada por su novio: ” ha perdido la flor” (o sea, la virginidad). Nancy no comprende de qué flor hablan, pero no le preocupa demasiado pues (como quedó claro en la carta anterior) no era tampoco su intención casarse con Curro. En cualquier caso, rápidamente se apresura a colocarse una flor en el pelo para volver a parecerle atractiva a su novio (y otra vez la comicidad recae en lo boba que es Nancy en ocasiones como esta).

Soleá, la chica del pozo, tiene escondido a su anciano padre en casa desde 1936 cuando estuvo a punto de ser asesinado por el ejército franquista. Entra en escena un nuevo personaje, llamado el príncipe, y en realidad duque de los Gazules. Es un aristócrata de edad madura que accede voluntariamente a socorrer al padre de Soleá dejándole vivir en su cortijo. Al mismo tiempo que aprovecha el primer momento en que se queda a solas con Nancy para insinuarse y besarla.

Carta IX. Velorio en los Gazules

Richard el antiguo novio americano de Nancy le ha escrito para decirle que no le importan los romances que está teniendo en España, pero que aún la quiere y espera su vuelta para casarse con ella.   

La acción de esta carta y de la siguiente se desarrolla en el cortijo del príncipe. Por el cortijo están también el resto de los personajes principales: Curro y Quin.

La trama gira en torno a los intentos del duque por tener relaciones con Nancy lo que provoca un ataque de celos entre Quin y Curro quienes acaban peleándose por Nancy.

Carta X. El acabose en los Gazules

Sigue la acción en el cortijo. Nancy comienza a cansarse de una situación que empieza a ser  incómoda para ella. Se siente presionada: Curro es un novio celoso, Quin está enamorado de ella, el duque la acosa… en fin, que se plantea aceptar la proposición de Richard y regresar a Pensilvania. Finalmente, se decide y manda un telegrama a Richard  para aceptar su propuesta de matrimonio, desde una cabina en la casa del duque. En ese instante entra el duque en la cabina. La situación es de lo más embarazosa: los dos en ese pequeño espacio, un calor intenso y el duque que, de improviso,  le propone  matrimonio a Nancy. Como es lógico, ella, sorprendida y asustada,  lo rechaza y en ese momento se apaga la luz y el duque aprovecha para besarla. Vamos…, una escena como de sainete.

Curro está por la casa, pero no se atreve a enfrentarse con el aristócrata. Finalmente, la escena finaliza con la huida apresurada de Nancy de la casa.

Y aquí termina la novela, con la determinación de Nancy de coger el primer avión de regreso  a Pensilvania para casarse con Richard.

4. Personajes

  • Nancy. Protagonista y narradora de la historia, como hemos dicho repetidas veces viaja a España para terminar su  tesis doctoral sobre el folclore y las costumbres españolas. Como el resto de personajes responde a un estereotipo, en su caso representa a la chica estadounidense pragmática, interesada y un poco atontada. Casi siempre parece que no se entera de nada, todo lo confunde y provoca malentendidos. De sus errores nace buena parte del humor de la obra. Lo que no está claro es si el autor pretende reírse de ella (y por extensión de los americanos) o de lo que ella analiza (la realidad española). En nuestra opinión, hay un poco de ambas cosas.

Sirva como ejemplo de su inteligencia y personalidad, este suceso sacado de la primera carta cuando está comiendo  en casa de los marqueses de Estoraque

El marqués me preguntaba qué era lo que me había gustado más en Sevilla. Le dije:

—La catedral y la Giralda.

Entonces el marqués, tal vez agradecido porque debe de ser muy patriota, mientras comía con la mano izquierda, con la derecha se puso a hacerme masaje en una rodilla. ¡Cosa más extraña! Debe de ser una costumbre española. Tiene fama España de ser muy hospitalaria a la manera de los pueblos orientales y esa debía de ser una  atención tradicional con los huéspedes. Yo seguía comiendo con un hambre terrible. De vez en cuando miraba al marqués, sonreía y le decía:

—Muchas gracias, señor marqués.

  • Betsy. La destinataria de las cartas de Nancy, su amiga y confidente. Sabemos poco de ella pues apenas se presenta en la novela.
  • Curro. El novio gitano de Nancy; representa al amante español típicamente celoso, varonil, atrevido y , en ocasiones, ridículo por sus excesos. Es también simpático y jovial. Su nivel cultural es bajísimo (como el de sus compatriotas, tal y como deja entrever la novela) y carga su discurso con términos y expresiones propias del habla local, regional o gitana que son incomprensibles para Nancy. También, como personaje, responde a un estereotipo.  
  • Quin o el abejorrito rubio. Joven banderillero (que se hace pasar por poeta) y que se enamora de Nancy, lo que le convierte en el rival y antagonista de Curro. Su forma de ser también es antagónica: Quin es menos primitivo que Curro, más sensible, elegante y cortés. Curro es moreno y representa  lo antiguo y el inmovilismo sociocultural, mientras que Quin es rubio y representa el cambio, el refinamiento y la modernidad.
  • Mrs. Dawson. Escocesa,  es una de las conocidas de Nancy que forman parte de su mundillo académico. Es orgullosa y poco simpática, su arrogancia, en más de una ocasión, despierta la burla.
  • El marqués de Estoraque. Aparece al principio de las cartas. Representa al típico viejo verde, ridículo en su comportamiento, acostumbrado a menospreciar a los demás e imponer su posición de clase dominante. En la carta I mete mano a Nancy sin que esta se de cuenta (como de costumbre).
  • El príncipe o duque de los Gazules. Otro aristócrata sevillano que aparece en las dos últimas cartas. De nuevo un viejo verde, solitario y excéntrico que disfruta de hacer valer su posición social superior. Está obsesionado con tener relaciones con Nancy, incluso le propone matrimonio.

Su modo de pensar, objeto de crítica del autor, bien queda reflejado en el siguiente texto: [está acosando a Nancy en la cabina, final de la novela] Supongamos que nos ven los criados. Bien. Nos ven. Es decir, para expresarse con exactitud: nos miran. Que nos vean o no es otra cosa. Y si nos ven no importa. ¿Usted se preocupa cuando la mira un gato, un perro, un insecto? Pues un criado es algo por el estilo. Miran y no miran.

—Son seres humanos. Pero ya veo, la esclavitud. Todavía la esclavitud. Pobre gente.

—No lo crea. Ellos me sirven y yo, siendo duque, los trato como a iguales. Se hacen la idea de que son mis amigos y con eso son felices. Tienen suerte. ¿Qué saco yo en cambio siendo amigo de nadie, por ejemplo, de usted?

  • Mrs. Adams. Exprofesora del colegio en el que Nancy estudió el bachillerato en California, y ya jubilada. Muy religiosa, siempre echa mano de su Biblia cuando algún peligro o duda le amenaza.
  • Elsa. La holandesa amiga de Nancy y  novia de Curro hasta que Nancy se lo quita.
  • Soleá, una simpática joven que se hace amiga de Nancy. Se tiró a un pozo por un desamor pero sobrevivió por lo que se le atribuyen ciertos poderes sobrenaturales. Hace de Celestina entre Nancy y el duque al final de la novela.  

5. Temas

Son muchos los temas que se tratan en la novela. Se hace una revisión de la España primitiva y anclada en sus tradiciones, del ridículo comportamiento del varón español, de la superficialidad norteamericana, que representa Nancy. Podemos intentar resumir los principales temas en:

  • La visión de Norteamérica como un pueblo superficial, práctico y tontorrón (es la imagen que se desprende de Nancy, Betsy y el resto de estadounidenses de la novela)
  • Crítica del donjuanismo español, ridículo y como cosa de otros tiempos.
  • Critica a la España de toreros, bailaores y señoritos. En realidad, se identifica lo español con  lo local, andaluz o gitano. España sería el Sur, con sus supersticiones, atraso cultural y caciquismo.
  • Crítica a la religiosidad aparente, incoherente y vacía de contenido.
  • El atraso del mundo rural y la pobreza de los campesinos en contraste con  el caciquismo de las clases poderosas.
  • Una reflexión sobre la tragedia del exilio que se  manifestada en el  humor forzado y cruel de la obra.Esta  relación de amor-odio hacia  España (del autor) es  expresa por Nancy en distintos momentos:

– “No hay como los extranjeros para ver nuestras cosas” / [A los españoles] “Creo que no hay que tratar de entenderlos. Tan cobardes unas veces, tan valientes otras y siempre tan fuera de razón y congruencia”

6. Interpretación

Por medio de  las cartas de Nancy el autor vierte sus impresiones sobre diversos aspectos de la cultura nacional y norteamericana. El humor nace del contraste entre los valores norteamericanos y los españoles, acentuado por la inocencia con la que Nancy observa y cuenta las cosas, que pone en ridículo ciertos comportamientos típicos de los españoles y se pone en ridículo ella misma

Al final de la lectura no sabemos si la crítica principal iba destinada a España o a Norteamérica. Parece que ninguno de los dos países se salva. Es la mirada crítica y desapegada de un exiliado como era Ramón J. Sender.

Los personajes están voluntariamente estereotipados por una misma razón: la intención del autor de ridiculizar ciertos comportamientos sociales y legados culturales con la intención de mostrar la necesidad de superarlos para alcanzar una verdadera comunicación entre los seres humanos. En la obra se encuentran personas pertenecientes a culturas muy diferentes como son la anglosajona y la española, y el autor se esfuerza en  demostrar que sólo desprendiéndose de los convencionalismos se puede lograr un verdadero entendimiento entre los individuos.

Por tanto, en La Tesis de Nancy el humor y la burla tienen siempre un fondo de crítica y rechazo de las convenciones y los tópicos.

Por último, la crítica ha señalado entre los aspectos positivos de la novela: la naturalidad de estilo y la amenidad, aun cuando se tocan temas eruditos. Sender hace reír y hace pensar. Enseña tolerancia hacia todas las culturas, española, gitana, anglosajona… Hay un intento de superar rencores y unir en la convivencia.

En cuanto a lo negativo de  La tesis de Nancy están  la comicidad que se apoya en mecanismos excesivamente repetitivos y monótonos; la ausencia de una acción que  capte el interés  del lector por saber lo que va a pasar; algunos descuidos y repeticiones en la escritura, y un exceso de  notas  eruditas en demasiadas ocasiones.

 

Antología de textos

Carta I

¿Sabes, Betsy querida? No hay gorilas en España. Cosa de veras inexplicable. No sé cómo han hecho su guerra de gorilas en el pasado por la cual son famosos los españoles en la historia desde el tiempo de los romanos. Tengo que preguntar en la Universidad esta tarde. Aunque me molesta hacer ciertas preguntas, porque hay gente a quien no le gusta contestar. Ayer me presentaron a dos muchachos en la calle de las Sierpes, y yo, que llevaba mis libros debajo del brazo y andaba con problemas de gramática, pregunté al más viejo «Por favor, ¿cómo es el imperfecto de subjuntivo del verbo airear?» El chico se puso colorado[1] y cambió de tema. ¿Por qué se puso colorado?

Me suceden cosas raras con demasiada frecuencia. Y no se puede decir que los hombres sean descorteses[2], no. […] A veces se ruborizan[3] sin motivo. O se ponen pálidos[4]. Sobre todo cuando les pregunto cosas de gramática.

De veras, a veces no entiendo las reacciones de la gente. Verás lo que me pasó en el examen de literatura clásica. Estaba sentada frente a tres profesores ya maduros, con su toga[5] y un gorro hexagonal negro —el gorro no en la cabeza, sino en la mesa—. Y uno de ellos se puso a hacerme preguntas sobre el teatro del siglo XVII. Tú sabes que en eso estoy fuerte[6]. Bueno, voy a decirte exactamente lo que preguntó y lo que contesté, y tú me dirás si hay algo que justifique los hechos. El profesor me dijo:

—¿Puede usted señalar algún tipo característico del teatro de capa y espada?

—El gracioso—dije.

—Bien. Otro.

—La dueña.

—Otro, señorita.

—El cornudo[7].

Y los tres profesores, que eran calvos, se pusieron terriblemente rojos, hasta la calva, hasta las orejas. Yo miré disimuladamente a ver si mi vestido estaba en desorden, y luego a mi alrededor por si había sucedido algo inesperado; pero todo era normal.

[…]

Pero tengo que confesar que con lo de los gorilas estaba equivocada. Toda mi vida he oído hablar de la ferocidad[8] de los gorilas españoles, sobre todo en tiempos de guerra. Ahora, al ver que no hay en España un solo gorila, y preguntar a los profesores de Sevilla, resulta que estamos pronunciando mal u oyendo mal esa palabra en América. No es gorilas, sino guerrillas[9], es decir, guerras pequeñas. A mis oídos y a los tuyos, y a los de nuestras amigas, ha sonado siempre gorila. Parece que los españoles son muy feroces en las pequeñas guerras y no tanto en las grandes. Por eso tal vez no han estado en las últimas guerras mundiales. Y les alabo el gusto[10].

 

Carta III

El juez estaba francamente (1) de parte del cri­minal y quería ayudarle. Me pedía otra vez el pasaporte, lo ojeaba (2), decía mi nombre, y me pre­guntaba una vez y otra:

—¿Retira usted la acusación, señorita, o la mantiene?

Yo, viendo el perfil tormentoso (3) de mi novio, no sabía que responder, y él lo hizo por mí

—¡La mantiene!

—Quien debe responder—dijo el juez, muy se­rio— es la señorita. Digo si mantiene la denun­cia o la retira.

Ah, el juez era un psicólogo y ahora me hacía la pregunta invirtiendo los términos a ver si cambiaba de parecer (4). Porque era evidente que simpatizaba con el criminal. Pero yo miré a mi novio y dije lo mismo que él en tercera persona

—¡La mantiene!

El juez sonrió y advirtió a mi novio

—Una tentación (5) pasajera no merece tanto ri­gor, amigo mío.

Lo dijo subrayando la palabra tentación. Mi novio se apresuró a responder, bastante ner­vioso

—Esas tentaciones las podía tener con su abuela.

Y también subrayó la palabra.

—¿La abuela de quién? —preguntó el juez fue­ra de sí.

—La de él, la del acusado. Ni que decir tiene.

Porque ésa es otra de las debilidades del idio­ma castellano, que el pronombre posesivo —¿o es adjetivo, querida?—no tiene carácter genético. Su. Vaya con el su. Así no se sabía si mi novio se refería a la abuela del juez o a la del crimi­nal. Esos sus españoles son de veras annoying, querida. ¿Te acuerdas de las clases de Mistress Adams?

 

Carta IX

 

En su novena carta, Nancy conoce la vida en las cochiqueras. Este texto resulta útil por dos razones, además de trabajar el texto descriptivo y el uso de la hipérbole, también podemos trabajar el uso de los refranes.

 

—Es un verdadero señorón —dijo refiriéndose también al cerdo—. No le falta más que el ci­garro puro y el coche. Pesa sus veintiséis arro­bas[11] y se da buena vida. Come, bebe y de lo otro ni hablar. Yo me paso el día trabajando en las cochiqueras[12]. Soy como el ayuda de cámara de estos señorones. Cuando voy a comer a casa, mi chico (mardita sea su estampa) dice: «Ya está ahí mi padre, que huele a puerco[13].» Ahora le voy a dar al señorón su baño. Tiene más de trescien­tos hijos, aunque es todavía joven. Digo y me quedo corto. Es la divina torta, señora. Las fo­tografías de este animal que tienen salida en la prensa son infinidad y hay una con un marco dorado en la oficina del señor duque. Er día que lo sacrifiquemos habrá que cantar er gori-gori [14]como a un cristiano.

Tanta explicación resultaba un poco obscena. Dijo el capataz que el Trianero era muy ca­zurro[15]. Eso se dice de las personas que tienen habilidad para la caza. En cuanto al cerdo, yo no he visto otro igual. Ya digo que había en él algo indecente. Ahora lo veo algunas noches, en sueños, de pie y cantando el gori-gori, que es una canción que les cantan a los cerdos el día de San Martín[16].

El Trianero añadió;

—Ese animal tiene su nombre: er Verraco. Aquí, digo en Lora, cada cual tiene su nombre y su alias

—¿Cuál es el de usted? —pregunté al capataz[17].

Esto dio una gran risa al Trianero. Comprendí que me había perdido una gran oportunidad pa­ra callarme, pero añadí

—Si todo el mundo tiene un apodo, ¿cuál es el mío?

Dijo el Trianero sin vacilar:

—Tengo oído que la llaman a usted la Notaria. En Sevilla. Y dicho sea sin faltar.

—Cállate, voceras —ordenó el capataz y aña­dió:—Habla tanto porque aquí donde lo ve su mujer está para dar a luz, y como marido, asaúra pues, tiene su hormiguillo.

Pregunté qué es una notaria y el Trianero dijo que es la mujer de un señor que va con una car­tera llena de papeles y apunta las cosas. Ya ves me llaman así porque tomo notas para mi tesis.

 

 



[1]     ponerse colorado: avergonzarse por algo, sentirse incómodo por algo.

[2]     descortés: maleducado, sobre todo con las mujeres o las personas mayores.

[3]     ruborizarse: forma culta para decir “ponerse colorado”.

[4]     pálido: sin color en la cara.

[5]     toga: prenda de vestir académica de color negro.

[6]     estar fuerte en algo: ser un experto en algo.

[7]     cornudo: hombre al que su mujer le es infiel.

[8]     ferocidad: agresividad, valentía.

[9]     guerra de guerrillas: en una guerra, atacar a un enemigo superior con grupos pequeños y acciones rápidas.

[10]    alabarle el gusto a alguien: pensar que los gustos de esa persona son adecuados.

[11]    Arroba: peso equivalente a 11,502 kg.

[12]    Cochiquera: pocilga, establo para cerdos.

[13]    Puerco: cerdo.

[14]    Gorigori: canto lúgubre de los entierros.

[15]    Cazurro: tosco, basto, zafio

[16]    Llegar su sanmartín: a quien vive en placeres le llegará un día en que tenga que sufrir y padecer.

[17]    Capataz: persona a cuyo cargo está la labranza y administración de las haciendas del campo.

 

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